Las vacas del autoengaño

  • El día que decida dejar de fumar, lo dejo sin ningún problema. Lo que sucede es que no he tomado la decisión.
  • No es que me guste dejar todo para el último minuto, lo que ocurre es que yo trabajo mejor bajo presión.
  • Yo no soy gordo, simplemente soy de contextura gruesa.
  • No creo que esté abusando físicamente de mis hijos, lo que ocurre es que en estos días hay que tener mano dura para criarlos bien.
  • ¿Cuál alcoholismo? Son sólo unos tragos de vez en cuando.

¿Encuentras un denominador común entre todas esas expresiones? Todas ellas son maneras de engañarnos a nosotros mismos, haciéndonos creer que todo está bajo control, que no tenemos ningún problema o que si existe, es algo menor o que está fuera de nuestro control. Muchas de estas excusas reflejan una falta de voluntad para eliminar malos hábitos como el cigarrillo, el alcoholismo, la drogadicción o comer compulsivamente.

Carmen tenía un grave problema de sobrepeso. Sin embargo, evadir esta realidad, Carmen se había inventado toda una serie de vacas que la ayudaban a no sentirse tan mal: “Yo no soy una persona obesa, sólo un poquito pasada de kilos”, “Lo mío es genético”, “No hay nada que pueda hacer, vengo de una familia gorda y por lo tanto esa es mi tendencia”.

Todos podemos caer víctimas del autoengaño, creer que no hay nada que debamos cambiar, que lo que sea que nos está afectando de manera negativa es algo que está fuera de nuestro control, que no hay nada que podamos hacer al respecto o que el problema no es tan grave como parece. Sin embargo, esta es una vaca muy peligrosas porque te hace sentir que no hay nada de qué preocuparse y que todo está bajo control.

Comparte este artículo