¿Puedes tú crear una mejor salud con tu manera de pensar?

¿Existe una relación directa entre nuestra manera de pensar y nuestra salud física que nos permita asegurar que cada uno de nosotros es responsable por el nivel de salud que experimenta? Es increíble que tan pocas personas sean concientes de la manera como su mente influye sobre su salud. Nuestra manera de pensar y nuestra actitud ejercen una enorme influencia en nuestra salud mental y física.

Veamos cómo ocurre esto. Dentro de las muchas funciones del cerebro, se encuentra el mantenimiento y mejoramiento constante de la salud mental y física del individuo. Para ello, el cerebro causa la segregación de sustancias como las endorfinas, que actúan como analgésicos naturales, las gammaglobulinas que fortifican el sistema inmune, y las interferonas que se encargan de combatir las infecciones, los virus y ciertas formas de cáncer.

Un creciente número de estudios ha podido establecer que la producción de estas sustancias está influenciada en parte por los pensamientos, estados emocionales, actitudes y expectativas de la persona. Si la actitud de una persona afectada por una enfermedad es pesimista y no tiene expectativas de que su estado de salud mejore, es posible que su cerebro no produzca los niveles necesarios de las sustancias antes mencionadas para que el cuerpo comience a recuperarse.

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