El año nuevo es una época propicia para resoluciones o propósitos para el nuevo año, para evaluar que hemos logrado en el año que concluye, si nos hemos movido hacia la realización de nuestros sueños y para sentar nuevas metas para nuestra vida. Bien dice el adagio, AÑO NUEVO, VIDA NUEVA. En general, los propósitos de año nuevo más comunes tienen que ver con:

  • SALUD: Perder peso o empezar una nueva dieta o hacer más ejercicio.
  • DINERO: Ganar más dinero, ahorrar más o salir de deudas.
  • AMOR: Trabajar en nuestra relación o encontrar pareja.
  • Eliminar un mal habito.
  • Alcanzar sueños que no hemos logrado realizar.

Todas estas cosas son importantes, pero tristemente, en la gran mayoría de los casos nunca llegar a ser realidad. De hecho, la mayoría de ellas son olvidadas antes de que termine el mes de enero. Como escribo en mi libro El Factor X, debemos cambiar las buenas intenciones por metas claras y planes concretos. Para que nuestras resoluciones sean efectivas y logren los resultado que nosotros queremos ver en nuestras vida, decidí elaborar una receta de año nuevo sencilla para que este año sea el año en que tus propósitos y metas se conviertan en realidad:

  1. Escríbelas en tu libreta. Tus metas y propósitos de poco sirven en la cabeza. Allí no los puedes leer, darles prioridad y revisar qué tanto has avanzado hacia ellos. Así que toma una mañana o un día entero para  sentarte a escribir todos los sueños, metas y aspiraciones que deseas realizar en cada una de las áreas de tu vida.
  2. Sé específico. “Este año quiero perder unas cuantas libritas” no es una buena meta, particularmente si lo que necesitas perder son 30 libras de peso. No te engañes. Sé específico con lo que deseas alcanzar. Recuerda que metas borrosas producen resultados borrosos.
  3. Asegúrate de que tus metas sean realizables. Fíjate bien que no dije “realistas”. Generalmente, cuando decimos que vamos a fijar metas “realistas” nos referimos a metas relativamente fáciles de alcanzar, las cuales, en la mayoría de los casos, están muy por debajo de lo que la persona en verdad puede lograr. Aquí lo que le estoy pidiendo es que te asegures de que empiezas con pasos pequeños que te ayuden a alcanzar las metas grandes. Una buena manera de triunfar en su compromiso, es cosechando pequeñas victorias día a día.
  4. Comienza a actuar ya mismo. El peor enemigo del éxito es la mañanitis. En mi libro La Vaca escribo que el peor enemigo del éxito es caer víctima del mañana, mañana, mañana… Comienza con lo que tienes hoy. De hecho, siempre he creído que un plan pobre puesto en marcha hoy, logra mucho más que un súper-plan que nunca pongas en marcha. Cuando pospongas lo que sabes que tienes que hacer, recuerda que lo que estás posponiendo es tu propio éxito.
  5. Si caes en los viejos hábitos, perdónate y comienza de nuevo. En el camino al éxito es posible que caigas una y otra vez. No importa, perdónate y nuevamente, manos a la obra. Recuerda que el fracaso no es importante a menos que sea la última vez que vas a intentar. Si persistes en tu cometido, verás cómo tarde o temprano comienzas a ver cambios en tu vida.

Así que como ves, la receta es bien simple. No olvides que esto no es una carrera contra nadie. Así corra tu propia carrera, disfruta el camino, celebra las pequeñas victorias, recuerda que para que cualquier cosa cambien primero hay que hacer algo, y este nos vemos en la cumbre del éxito.