¿Qué puedo hacer? No tengo tiempo para nada

¿Has escuchado a alguien decir esto? No tengo tiempo es una de las excusas más utilizadas para evadir hacer lo que sabemos que debemos hacer. Poro lo cierto es que es solo una excusa, una vaca. La usamos porque es una evasiva rápida. El problema es que pese a no ser cierta, cada vez que dices “no tengo tiempo” buscando justificar el no hacer lo que sabes que debes hacer, pierdes un poco más de control sobre tu tiempo. Pronto comienzas a notar que estás viviendo de manera reactiva, de urgencia en urgencia, sin tiempo para hacer aquello verdaderamente importante para ti. Con cada uso que le des, tu excusa adquiere mayor validez, hasta que termina por ser parte de tu realidad.

Cuando nos detenemos a evaluar si el infame “no tengo tiempo” y otras excusas por el estilo, son ciertas o no, descubrimos que son falsedades que han perdurado gracias a que nunca cuestionamos su veracidad. Porque la realidad es que tanto el triunfador como el fracasado cuentan con veinticuatro horas en su día —ni un minuto más, ni un minuto menos—, la única diferencia entre ellos es la manera como eligen utilizar su tiempo. Así que olvídate de las excusas: tus amigos no las necesitan y tus enemigos no las creerán de todas maneras.

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