¿Qué separa a los triunfadores de la demás gente?

A qué se debe que algunas personas logren el éxito casi sin esfuerzo, mientras que otras no consiguen acercarse a él a pesar de trabajar arduamente? Una razón es que los triunfadores no tienen excusas, ni buscan justificar ante los demás la razón por la cual las cosas no están como ellos quisieran. No se quejan de sus circunstancias, ni inventan disculpas para explicar por qué no han alcanzado sus metas. Las personas exitosas simplemente actúan y hacen lo necesario para que sus planes se cumplan; no siempre triunfan al primer intento, pero nunca se dan por vencidas. Si tropiezan, se ponen de pie nuevamente y emprenden con renovado entusiasmo su camino en pos de los objetivos que persiguen.

No le temen a las ciadas porque han aprendido que el fracaso no es el enemigo del éxito, como muchos piensan, que las caídas suelen traer consigo grandes enseñanzas y que el verdadero enemigo del éxito es la mediocridad. Otras personas aspiran a la grandeza pero se contentan con segundos lugares; quieren vivir al máximo pero terminan conformándose con sobrevivir. Encuentran una zona de comodidad, se acostumbran a ella y dejan pasar de largo las oportunidades que la vida les ofrece. ¿Quieres triunfar? Para lograr resultados espectaculares, lo primero es deshacerte de todas las excusas que hoy te impiden utilizar tu verdadero potencial.

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