¿Cómo le hago para ser más feliz?

Durante el ataque terrorista al World Trade Center de la ciudad de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, me encontraba en esa ciudad en una reunión de trabajo a pocas cuadras del lugar, así que pude observar las diversas reacciones de las personas que habían sobrevivido a tan macabro suceso, quienes se encontraban en alguno de los edificios en el momento del impacto, pero que tuvieron la fortuna de haber podido escapar sanos y salvos minutos antes que las torres se derrumbaran, sepultando a cerca de tres mil personas.

De acuerdo con muchos de los que estuvieron a punto de perder la vida, las lecciones más importantes de aquel hecho no fueron acerca de la seguridad nacional, la expansión del terrorismo organizado o la vulnerabilidad del transporte aéreo, sino sobre la importancia de valorar el presente.

“Nunca más saldré de casa enojado”, decía uno de ellos. “Perdemos demasiado tiempo prestándole atención a cosas poco importantes”, comentaba otro. “Esta tragedia me enseñó a apreciar el tiempo con mi familia; muchas veces no lo valoramos porque creemos que que más adelante ya habrá tiempo para ellos. Sin embargo, cuando estás tan cerca de perderlo todo, de repente te das cuenta cuánto has descuidado eso a lo que más atención debías haberle prestado.”

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