Como mis padres no triunfaron yo tampoco triunfaré

Sin lugar a dudas una de las actitudes que peores resultados nos traen, son las falsas creencias sobre lo que podemos o no hacer y lograr; limitaciones que nosotros mismos nos encargamos de adoptar acerca de nuestras capacidades, talentos y habilidades. Por ejemplo, si en tu mente reposa la creencia de que no triunfarás porque no contaste con la buena fortuna de ir a la escuela, con seguridad esta idea regirá tus expectativas, decisiones, metas y manera de actuar. Esta falsa creencia se convertirá en un programa mental que, desde lo más profundo de tu subconsciente, regirá todas tus acciones.

Tus creencias determinan tus expectativas, que a su vez influyen en los resultados que obtienes. Las creencias limitantes generan bajas expectativas y producen pobres resultados. Pero ¿cómo llegan ciertas ideas a convertirse en creencias limitantes y logran controlar nuestro destino? Sacando conclusiones erradas a partir de premisas equívocas que acepta como ciertas. Si tus padres nunca fueron a la escuela y si ves que ellos no lograron mucho, puedes concluir que como tú tampoco fui a la escuela, seguramente tampoco lograrás mayor cosa con tu vida.

Sin embargo, el hecho que tus padres no hayan logrado mucho, quizá no tenga nada que ver con que ellos hayan o no hayan ido a la escuela. Inclusive, aunque así fuera, eso no significa que contigo vaya a suceder lo mismo. La única persona que puede influir sobre tu futuro de manera decisiva eres tú.

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