Dos pasos claves para estar seguro de saber cuál es tu norte

¿Cuál es tu norte? Seguramente alguna vez habrás escuchado esta pregunta refiriéndose a saber la dirección en la que te estás moviendo personal o profesionalmente, las metas y objetivos que persigues o el significado que has decidido darle a tu vida.

Durante siglos, los marineros navegaban los mares guiados por la estrella polar, dada su cercanía al polo norte celeste y la consistencia de su posición. El saber en todo momento la posición del norte, les permitía a los navegantes trazar la trayectoria a seguir y realizar cualquier tipo de corrección necesaria en el rumbo de la embarcación.

Así mismo, en un mundo tan cambiante, es vital contar con un norte fijo, con principios y valores que nos orienten y nos ayuden a tomar las decisiones correctas, especialmente en los momentos más difíciles.

“Comienza por definir tu misión y propósito de vida. “

En una encuesta realizada con un grupo de emprendedores que contemplaba la idea de empezar su propia empresa se encontró que una de las razones que con mayor frecuencia los motiva a querer ser sus propios jefes es la independencia. Esa autonomía sobre sus acciones es algo que valoran mucho todos los que desean hacer la transición de empleados a empresarios. Para ellos, la libertad de elección, la autorrealización y el mayor control sobre su destino, son valores que gozan de gran prioridad en su vida.

Cuando tienes un empleo tu jefe planea y ordena las actividades que debes realizar. Es él quien organiza y dispone de tu tiempo como más le convenga a él. Si no ejecutas las tareas asignadas de acuerdo a lo esperado hay consecuencias, sanciones disciplinarias e incluso es posible que llegues a perder tu trabajo. ¿Por qué? Porque los ingresos y el bienestar económico de su empresa depende de que tú produzcas resultados.

¿Cuál es tu norte? Seguramente alguna vez habrás escuchado esta pregunta refiriéndose a saber la dirección en la que te estás moviendo personal o profesionalmente, las metas y objetivos que persigues o el significado que has decidido darle a tu vida.

Durante siglos, los marineros navegaban los mares guiados por la estrella polar, dada su cercanía al polo norte celeste y la consistencia de su posición. El saber en todo momento la posición del norte, les permitía a los navegantes trazar la trayectoria a seguir y realizar cualquier tipo de corrección necesaria en el rumbo de la embarcación.

Así mismo, en un mundo tan cambiante, es vital contar con un norte fijo, con principios y valores que nos orienten y nos ayuden a tomar las decisiones correctas, especialmente en los momentos más difíciles.

“Comienza por definir tu misión y propósito de vida. “

En una encuesta realizada con un grupo de emprendedores que contemplaba la idea de empezar su propia empresa se encontró que una de las razones que con mayor frecuencia los motiva a querer ser sus propios jefes es la independencia. Esa autonomía sobre sus acciones es algo que valoran mucho todos los que desean hacer la transición de empleados a empresarios. Para ellos, la libertad de elección, la autorrealización y el mayor control sobre su destino, son valores que gozan de gran prioridad en su vida.

Cuando tienes un empleo tu jefe planea y ordena las actividades que debes realizar. Es él quien organiza y dispone de tu tiempo como más le convenga a él. Si no ejecutas las tareas asignadas de acuerdo a lo esperado hay consecuencias, sanciones disciplinarias e incluso es posible que llegues a perder tu trabajo. ¿Por qué? Porque los ingresos y el bienestar económico de su empresa depende de que tú produzcas resultados.

¿Cómo logramos identificar nuestro norte? He aquí dos pasos que te ayudarán a hacerlo:

  1. Comienza por definir tu misión y propósito de vida.

Nuestra misión de vida es el eje central que guía nuestras decisiones, nos ayuda a sentar metas y nos sirve para asignar prioridades. Si no tenemos claridad al respecto, pueden suscitarse conflictos entre nuestras diferentes metas. Cuando esto ocurre, es posible trabajar arduamente durante años, sólo para descubrir que lo que hemos logrado no nos ha traído la satisfacción personal que buscábamos. En ocasiones, inclusive, descubrimos con tristeza que nuestro trabajo nos alejó de lo que verdaderamente deseábamos y nos llevó en dirección opuesta a nuestros sueños.

Detente un momento y asegúrate que los pasos que estás dando te conducen al lugar a donde deseas llegar. Determina cuál es tu propósito de vida. Esta visión será la encargada de ayudarte a validar las metas y sueños que te propones perseguir.

“Por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.”

Walt Disney resumió su misión en estas simples palabras: “Hacer feliz a la gente”. Gandhi la expresó así: “Por medios pacíficos lucharé incansablemente contra las injusticias”. En mi caso, yo he definido mi misión de vida de la siguiente manera: “Influir positivamente en la vida de otros seres humanos, llevando con entusiasmo un mensaje de optimismo y esperanza, y mostrando con mi ejemplo que es posible vivir una vida balanceada, plena y feliz”.  

¿Cuál es tu visión sobre lo que deseas que tu vida represente?

Pero, cuidado, no te dejes influenciar por lo que acabas de leer. Recuerda que deben ser tu misión y propósito personal de vida. Escríbela en términos simples y no pierdas tiempo buscando expresiones grandilocuentes y palabras pomposas para expresarlos. Tampoco pienses que tienes que salvar al mundo o descubrir la cura para todas las enfermedades; simplemente, asegúrate que lo que escribes representa lo que crees y por lo que estás dispuesto a dar tu vida, porque si aún no lo has adivinado, por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.

“Quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.”

  1. Identifica los sueños y metas que quieres hacer realidad.

El ser conscientes de nuestros sueños y deseos no nos garantiza que los obtendremos. Pero quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.

Walt Disney solía decir: “Todo empieza con un sueño, suéñalo y podrás lograrlo”.  Si el sueño que escojas puede convertirse en realidad, ¿por qué conformarse con sueños pequeños y contentarse con poco cuando la vida tiene tanto que ofrecer? Sueña en grande.

Cierra los ojos por un momento y trata de visualizar dónde desearías encontrarte dentro de cinco o diez años. ¿Qué desearías estar haciendo? ¿Qué clase de trabajo te gustaría estar desempeñando? ¿Preferirías tener tu propia empresa? ¿Qué tipo de actividad recreativa practicas? ¿Qué nuevas habilidades anhelas adquirir? ¿En qué clase de actividades comunitarias participas? ¿Qué lugares del mundo quisieras visitar?

Dedica cuanto tiempo sea necesario a identificar y escribir tu proopósito de vida, tus metas, grandes y pequeñas, a largo y a corto plazo, tus sueños importantes y no tan importantes, tus aspiraciones profesionales, personales y familiares. Pero se claro, recuerda que metas borrosas dan resultados borrosos. Escribe todo aquello que deseas lograr, sin importar cuál sea el precio a pagar o qué tan realizable o irreal te pueda parecer hoy.

Una vez hagas esto, podrás decir con certeza que sabes cuál es tu norte.

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¿Cómo logramos identificar nuestro norte? He aquí dos pasos que te ayudarán a hacerlo:

  1. Comienza por definir tu misión y propósito de vida.

Nuestra misión de vida es el eje central que guía nuestras decisiones, nos ayuda a sentar metas y nos sirve para asignar prioridades. Si no tenemos claridad al respecto, pueden suscitarse conflictos entre nuestras diferentes metas. Cuando esto ocurre, es posible trabajar arduamente durante años, sólo para descubrir que lo que hemos logrado no nos ha traído la satisfacción personal que buscábamos. En ocasiones, inclusive, descubrimos con tristeza que nuestro trabajo nos alejó de lo que verdaderamente deseábamos y nos llevó en dirección opuesta a nuestros sueños.

Detente un momento y asegúrate que los pasos que estás dando te conducen al lugar a donde deseas llegar. Determina cuál es tu propósito de vida. Esta visión será la encargada de ayudarte a validar las metas y sueños que te propones perseguir.

“Por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.”

Walt Disney resumió su misión en estas simples palabras: “Hacer feliz a la gente”. Gandhi la expresó así: “Por medios pacíficos lucharé incansablemente contra las injusticias”. En mi caso, yo he definido mi misión de vida de la siguiente manera: “Influir positivamente en la vida de otros seres humanos, llevando con entusiasmo un mensaje de optimismo y esperanza, y mostrando con mi ejemplo que es posible vivir una vida balanceada, plena y feliz”.  

¿Cuál es tu visión sobre lo que deseas que tu vida represente?

Pero, cuidado, no te dejes influenciar por lo que acabas de leer. Recuerda que deben ser tu misión y propósito personal de vida. Escríbela en términos simples y no pierdas tiempo buscando expresiones grandilocuentes y palabras pomposas para expresarlos. Tampoco pienses que tienes que salvar al mundo o descubrir la cura para todas las enfermedades; simplemente, asegúrate que lo que escribes representa lo que crees y por lo que estás dispuesto a dar tu vida, porque si aún no lo has adivinado, por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.

“Quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.”

  1. Identifica los sueños y metas que quieres hacer realidad.

El ser conscientes de nuestros sueños y deseos no nos garantiza que los obtendremos. Pero quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.

Walt Disney solía decir: “Todo empieza con un sueño, suéñalo y podrás lograrlo”.  Si el sueño que escojas puede convertirse en realidad, ¿por qué conformarse con sueños pequeños y contentarse con poco cuando la vida tiene tanto que ofrecer? Sueña en grande.

Cierra los ojos por un momento y trata de visualizar dónde desearías encontrarte dentro de cinco o diez años. ¿Qué desearías estar haciendo? ¿Qué clase de trabajo te gustaría estar desempeñando? ¿Preferirías tener tu propia empresa? ¿Qué tipo de actividad recreativa practicas? ¿Qué nuevas habilidades anhelas adquirir? ¿En qué clase de actividades comunitarias participas? ¿Qué lugares del mundo quisieras visitar?

Dedica cuanto tiempo sea necesario a identificar y escribir tu propósito de vida, tus metas, grandes y pequeñas, a largo y a corto plazo, tus sueños importantes y no tan importantes, tus aspiraciones profesionales, personales y familiares. Pero se claro, recuerda que metas borrosas dan resultados borrosos. Escribe todo aquello que deseas lograr, sin importar cuál sea el precio a pagar o qué tan realizable o irreal te pueda parecer hoy.

Una vez hagas esto, podrás decir con certeza que sabes cuál es tu norte.

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