¡El que busca una excusa encuentra diez!

Hay sólo tres verdades incuestionables en lo que a las excusas se refiere: la primera es que si verdaderamente quieres encontrar una disculpa para justificar cualquier cosa, ten la plena seguridad que la hallarás sin mayor dificultad. De hecho, algunas personas están dispuestas a emplear el doble del tiempo en buscar una excusa que las exima de realizar una tarea, que el que realmente les tomaría realizarla.

La segunda verdad sobre las excusas, es que una vez comiences a utilizarlas, ten la plena seguridad que encontrarás aliados. No importa qué tan increíble y absurda sea tu pretexto, vas a encontrar quien lo crea y lo comparta. Tanto así, que las escucharás decir: “Yo sé como te sientes porque a mí me sucede exactamente lo mismo”. La razón por la cual muchos tienen el descaro de dar ciertas excusas es porque están absolutamente convencidos que tarde o temprano encontrarán a alguien que las creerá y validará su posición.

Finalmente, la tercera verdad acerca de las excusas, es que una vez las utilices, notarás inmediatamente que nada habrá cambiado. El problema que estabas evitando enfrentar mediante el uso de la evasiva continuará igual. No habrás avanzado hacia su solución sino que, por el contrario, habrás retrocedido. Peor aún, cada vez que utilizas dicha justificación, la llevas un paso más cerca de convertirse en realidad.

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