La eterna pelea entre lo que tenemos que hacer y lo que queremos hacer

La persona promedio emplea la mayor parte de su vida debatiéndose entre “tener que hacer lo que cree que debe hacer” y “soñar con hacer lo que verdaderamente quisiera hacer”. Y después de esta lucha constante llega a convencerse que en la vida nada es completo y que si quiere triunfar en su profesión, seguramente será sacrificando la relación con su pareja, o que si quiere mejorar su situación financiera, con seguridad será a costa de su salud.

Ella prefiere aceptar que aunque sería muy bueno poder tener tiempo suficiente para hacer todo lo que quiere, lamentablemente eso es imposible y las 24 horas del día simplemente no son suficientes. Concluye que a pesar que sería fantástico poder lograr hacer lo que ama y amar lo que hace, eso es una simple fantasía y que el querer vivir una vida balanceada y ambicionar sacar tiempo para todo es absurdo, y no hay nada que ella pueda hacer al respecto.

Esta escena que acabo de describir es más común de lo que crees. Quizás, tú conoces a alguien que está viviendo este drama en este preciso momento. O posiblemente tú mismo lo estés viviendo. Si ese es el caso, quiero decirte que no tiene por qué ser así. No sólo es viable vivir una vida balanceada, sino que tenemos el tiempo suficiente para hacerlo cada día de nuestra vida. Todo lo que debemos hacer es asegurarnos que nuestras actividades diarias vayan de acuerdo con nuestros sueños, valores y principios.

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