Dr. Camilo Cruz https://camilocruz.com Autor Bestseller, Conferencista Internacional, Estratega del Éxito Tue, 07 Jun 2022 18:14:56 +0000 en-US hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.9.4 https://camilocruz.com/wp-content/uploads/2018/11/cropped-Camilo_Favicon-32x32.png Dr. Camilo Cruz https://camilocruz.com 32 32 ¿Cómo ayudas a otros a creer en ellos mismos? https://camilocruz.com/ayuda-a-los-demas-a-creer-en-ellos-mismos/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=ayuda-a-los-demas-a-creer-en-ellos-mismos Tue, 07 Jun 2022 18:08:15 +0000 https://camilocruz.com/?p=8280 The post ¿Cómo ayudas a otros a creer en ellos mismos? appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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¿Cómo ayudas a otros a creer en ellos mismos?

¿Cómo ayudas a otros a creer en ellos mismos?

Un buen líder inspira a su gente a confiar en él, un gran líder inspira a su gente a confiar en ellos mismos. Él o ella sabe como sacar a relucir lo mejor de las personas, guiándolos y ayudándolos a reconocer y utilizar su verdadero potencial. Lograr esto no siempre nos resulta fácil, en ocasiones dejamos pasar de largo extraordinarias oportunidades de ayudarles a otros a darse cuenta del enorme potencial que ya se encuentra en su interior.

En cierta ocasión me invitaron a hablar ante un grupo de unos seiscientos estudiantes que se graduaban de la escuela secundaria. En la ceremonia de graduación se encontraban las familias, amigos y profesores de estos jóvenes que pronto partirían a la universidad o a hacer lo que tuviesen planeado hacer con el resto de su vida. 

Mientras el rector del colegio terminaba su discurso antes de mi intervención, yo esperaba en la parte de atrás del teatro. El padre de uno de los graduandos se me acercó muy emocionado, había leído algunos de mis libros y estaba muy entusiasmado de que su hijo tuviera la oportunidad de escucharme. Recuerdo que pasó los siguientes cinco minutos diciéndome lo orgulloso que se sentía de su hijo, lo mucho que admiraba su seriedad y dedicación para con sus estudios y todo lo que representaba para él y su esposa que su hijo fuera el primero en la familia que iba a ir a la universidad. Cuando se disponía a regresar a su asiento le pregunté si alguna vez le había dicho todo eso a su hijo. No me sorprendió cuando él me dijo: “Pues la verdad, no se lo he dicho así de claro, pero estoy seguro de que él lo sabe”. Lo triste es que quien necesitaba escuchar todo lo que aquel padre me había dicho, más que ninguna otra persona, era su hijo.

“No solo mejorarás el estado de ánimo de los demás, sino que tu negocio crecerá

Un buen líder inspira a su gente a confiar en él, un gran líder inspira a su gente a confiar en ellos mismos. Él o ella sabe como sacar a relucir lo mejor de las personas, guiándolos y ayudándolos a reconocer y utilizar su verdadero potencial. Lograr esto no siempre nos resulta fácil, en ocasiones dejamos pasar de largo extraordinarias oportunidades de ayudarles a otros a darse cuenta del enorme potencial que ya se encuentra en su interior.

En cierta ocasión me invitaron a hablar ante un grupo de unos seiscientos estudiantes que se graduaban de la escuela secundaria. En la ceremonia de graduación se encontraban las familias, amigos y profesores de estos jóvenes que pronto partirían a la universidad o a hacer lo que tuviesen planeado hacer con el resto de su vida. 

Mientras el rector del colegio terminaba su discurso antes de mi intervención, yo esperaba en la parte de atrás del teatro. El padre de uno de los graduandos se me acercó muy emocionado, había leído algunos de mis libros y estaba muy entusiasmado de que su hijo tuviera la oportunidad de escucharme. Recuerdo que pasó los siguientes cinco minutos diciéndome lo orgulloso que se sentía de su hijo, lo mucho que admiraba su seriedad y dedicación para con sus estudios y todo lo que representaba para él y su esposa que su hijo fuera el primero en la familia que iba a ir a la universidad. Cuando se disponía a regresar a su asiento le pregunté si alguna vez le había dicho todo eso a su hijo. No me sorprendió cuando él me dijo: “Pues la verdad, no se lo he dicho así de claro, pero estoy seguro de que él lo sabe”. Lo triste es que quien necesitaba escuchar todo lo que aquel padre me había dicho, más que ninguna otra persona, era su hijo.

“No solo mejorarás el estado de ánimo de los demás, sino que tu negocio crecerá

Cuento esta anécdota, porque ya sea con nuestros cónyuges o hijos, con nuestros empleados o los miembros de nuestro equipo de trabajo, con frecuencia dejamos pasar numerosas oportunidades de elogiarlos, felicitarlos, celebrar sus logros y hacer que se sientan apreciados.

Después de más de tres décadas estudiando las cualidades que identifican a aquellas personas que han llegado a los niveles más altos de sus empresas he podido concluir que los mejores líderes pocas veces desaprovechan la oportunidad de felicitar, congratular, aplaudir, celebrar y en general, de expresar su aprecio a todos los miembros de su organización.

Y es que todos amamos recibir el regalo de un reconocimiento sincero. Así que uno de los hábitos de liderazgo que debes desarrollar es tomar ventaja de las numerosas oportunidades que surgen a diario para darle a los miembros de tu equipo de trabajo un reconocimiento que merece. De esa manera, no solo mejorarás el estado de ánimo de los demás, sino que tu negocio crecerá.

“La misión del líder es lograr que ellos crean en sus habilidades y superen sus miedos, y una manera de hacerlo es reconociendo su esfuerzo.”

Una de las mejores formas de ganar puntos con las personas es mediante un reconocimiento genuino por un trabajo bien hecho. Pero, ten cuidado, es clave ser auténtico y sincero al momento de hacerlo. Si parece que lo que quieres es ganar algo a tu favor, crearás el efecto contrario y harás que la gente se cuestione tus verdaderas intenciones. También recuerda ser específico con tus elogios, evita las generalidades y las frases de cajón. Déjale saber a tu interlocutor qué es lo que aprecias de él y cómo te sientes.

En mi libro, 10 pasos para triunfar en el Network Marketing, escribo que un elogio sincero no solo hace sentir bien al otro, sino que aumenta su confianza en sus propias habilidades. Esto es algo que veo muy a menudo en mi trabajo con la industria del Network Marketing, por ejemplo, ya que este es un negocio de gente ayudando a gente. Y el éxito depende en gran medida de la habilidad que tengamos para ayudarles a todos los nuevos distribuidores a sobreponerse a los temores que les pueden causar las tareas y actividades propias del negocio. La reacción inicial de muchos nuevos empresarios es enfocarse en sus debilidades y creer que les será imposible llevar a cabo dichas tareas. La misión del líder es lograr que ellos crean en sus habilidades y superen sus miedos, y una manera de hacerlo es reconociendo su esfuerzo.

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Cuento esta anécdota, porque ya sea con nuestros cónyuges o hijos, con nuestros empleados o los miembros de nuestro equipo de trabajo, con frecuencia dejamos pasar numerosas oportunidades de elogiarlos, felicitarlos, celebrar sus logros y hacer que se sientan apreciados.

Después de más de tres décadas estudiando las cualidades que identifican a aquellas personas que han llegado a los niveles más altos de sus empresas he podido concluir que los mejores líderes pocas veces desaprovechan la oportunidad de felicitar, congratular, aplaudir, celebrar y en general, de expresar su aprecio a todos los miembros de su organización.

Y es que todos amamos recibir el regalo de un reconocimiento sincero. Así que uno de los hábitos de liderazgo que debes desarrollar es tomar ventaja de las numerosas oportunidades que surgen a diario para darle a los miembros de tu equipo de trabajo un reconocimiento que merece. De esa manera, no solo mejorarás el estado de ánimo de los demás, sino que tu negocio crecerá.

“La misión del líder es lograr que ellos crean en sus habilidades y superen sus miedos, y una manera de hacerlo es reconociendo su esfuerzo”

Una de las mejores formas de ganar puntos con las personas es mediante un reconocimiento genuino por un trabajo bien hecho. Pero, ten cuidado, es clave ser auténtico y sincero al momento de hacerlo. Si parece que lo que quieres es ganar algo a tu favor, crearás el efecto contrario y harás que la gente se cuestione tus verdaderas intenciones. También recuerda ser específico con tus elogios, evita las generalidades y las frases de cajón. Déjale saber a tu interlocutor qué es lo que aprecias de él y cómo te sientes.

En mi libro, 10 pasos para triunfar en el Network Marketing, escribo que un elogio sincero no solo hace sentir bien al otro, sino que aumenta su confianza en sus propias habilidades. Esto es algo que veo muy a menudo en mi trabajo con la industria del Network Marketing, por ejemplo, ya que este es un negocio de gente ayudando a gente. Y el éxito depende en gran medida de la habilidad que tengamos para ayudarles a todos los nuevos distribuidores a sobreponerse a los temores que les pueden causar las tareas y actividades propias del negocio. La reacción inicial de muchos nuevos empresarios es enfocarse en sus debilidades y creer que les será imposible llevar a cabo dichas tareas. La misión del líder es lograr que ellos crean en sus habilidades y superen sus miedos, y una manera de hacerlo es reconociendo su esfuerzo.

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¿Tienes tú una mentalidad de abundancia? https://camilocruz.com/tienes-tu-una-mentalidad-de-abundancia/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=tienes-tu-una-mentalidad-de-abundancia Wed, 18 May 2022 15:41:06 +0000 https://camilocruz.com/?p=8254 The post ¿Tienes tú una mentalidad de abundancia? appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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¿Tienes tú una mentalidad de abundancia?

¿Tienes tú una mentalidad de abundancia?

Hay una manera de pensar que les permite a ciertos empresarios construir negocios prósperos y exitosos, les ayuda a enfocarse en las soluciones y no en los problemas, y los faculta para reconocer oportunidades donde otros solo ven obstáculos. Esto no quiere decir que solo ellos tengan acceso a este modo de pensar ya que, como veremos en la siguiente sección, esta mentalidad de abundancia se encuentra al alcance de cualquiera que desee desarrollarla.

Paul Getty decía: “Pese a que un 80% de las riquezas del mundo se encuentra en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas estas riquezas y las repartiésemos de manera igual entre cada uno de los habitantes del planeta, en 5 años estas riquezas estarían en las manos de este 20% inicial”.

La razón es sencilla. Mientras algunos individuos poseen una mente próspera, otros se han ocupado de adoptar hábitos que los mantienen siempre al borde de la quiebra. Tienen una mentalidad de pobreza y escasez capaz de disipar la más grande de las fortunas. Suelen estar consumidos mentalmente por todo aquello de lo cual creen carecer y entre más piensan en sus debilidades, estas más se agudizan. Sus pensamientos más dominantes son la pobre economía, la crisis mundial, lo difícil que es sacar su negocio adelante, la falta de dinero, las deudas, la mala suerte y lo injusta que es la vida.

“La mejor manera de superar tus debilidades es enfocándote en tus fortalezas”

Hay una manera de pensar que les permite a ciertos empresarios construir negocios prósperos y exitosos, les ayuda a enfocarse en las soluciones y no en los problemas, y los faculta para reconocer oportunidades donde otros solo ven obstáculos. Esto no quiere decir que solo ellos tengan acceso a este modo de pensar ya que, como veremos en la siguiente sección, esta mentalidad de abundancia se encuentra al alcance de cualquiera que desee desarrollarla.

Paul Getty decía: “Pese a que un 80% de las riquezas del mundo se encuentra en manos de un 20% de las personas, si juntásemos todas estas riquezas y las repartiésemos de manera igual entre cada uno de los habitantes del planeta, en 5 años estas riquezas estarían en las manos de este 20% inicial”.

La razón es sencilla. Mientras algunos individuos poseen una mente próspera, otros se han ocupado de adoptar hábitos que los mantienen siempre al borde de la quiebra. Tienen una mentalidad de pobreza y escasez capaz de disipar la más grande de las fortunas. Suelen estar consumidos mentalmente por todo aquello de lo cual creen carecer y entre más piensan en sus debilidades, estas más se agudizan. Sus pensamientos más dominantes son la pobre economía, la crisis mundial, lo difícil que es sacar su negocio adelante, la falta de dinero, las deudas, la mala suerte y lo injusta que es la vida.

“La mejor manera de superar tus debilidades es enfocándote en tus fortalezas”

Quienes se dejan guiar por una mente próspera suelen enfocar su pensamiento en lo que desean alcanzar, en las ventajas competitivas de su negocio, en sus fortalezas y atributos personales. No es que ellos sean superdotados ni posean talentos fuera de lo común, lo que sucede es que no pierden su tiempo pensando en lo que no creen poseer.

La mejor manera de superar tus debilidades es enfocándote en tus fortalezas

Muchos de ellos empezaron su negocio con escasos recursos y algunos inclusive partieron de la bancarrota. ¡Es cierto! Tan increíble como te parezca, el millonario promedio ha estado en la quiebra o cerca de ella 3 a 4 veces. Ha fracasado una y otra vez antes de encontrar la oportunidad adecuada para lograr el éxito financiero. Su triunfo ha sido el resultado de no darse por vencido y persistir hasta alcanzar sus metas.

A menudo se nos mete en la cabeza que los empresarios exitosos estaban predestinados para triunfar, que poseían un gen especial o una habilidad innata para los negocios o heredaron de sus padres el talento para comerciar. Sin embargo, cuando analizamos la vida de los empresarios más admirados a lo largo de la Historia, vemos que han sido personas normales que decidieron pensar y actuar de manera extraordinaria.

La buena noticia sobre la estadística a la que Getty se refería es que todos tenemos la capacidad para tomar la decisión de pertenecer a ese 20% más productivo que él menciona. Lo único que debemos hacer es estar dispuestos a aprender, crecer y desarrollar los talentos necesarios para triunfar. Sin embargo, es importante entender que la liberación de nuestra creatividad y potencial interior no sucede de la noche a la mañana. El éxito es el resultado de la dedicación y el esfuerzo continuos.

“El millonario promedio ha estado en la quiebra o cerca de ella 3 a 4 veces”

Todos triunfamos o fracasamos a propósito, ya que el éxito y el fracaso son el resultado de nuestras propias decisiones

Algunos empresarios novatos se dan por vencidos al poco tiempo de haber comenzado sus negocios creyendo que si en unas pocas semanas no asimilan todo aquello que necesitan aprender para triunfar, tal vez nunca lo aprenderán. No han entendido que el éxito toma tiempo y exige trabajar con paciencia en el desarrollo de múltiples habilidades.

El Proyecto Talento (The Development of Talent Research Project) llevado a cabo por la Universidad de Chicago puso en evidencia la disciplina y constancia que se requiere para triunfar. Esta investigación buscaba examinar de cerca las carreras de aquellos científicos, escultores, pianistas, médicos y deportistas, todos considerados como brillantes, para descubrir cuánto tiempo les tomó llegar a la cumbre de sus profesiones.

En el caso de 24 pianistas de fama mundial, por ejemplo, se encontró que el período de tiempo promedio transcurrido entre la primera lección que tomaron y el primer premio o reconocimiento internacional recibido fue de alrededor de 17 años. Los científicos toman aún más tiempo. Por su parte, aquellos tenistas que logran grandes éxitos en su adolescencia han practicado este deporte disciplinada y rigurosamente desde los 3 o 4 años.

Los investigadores encargados de realizar este estudio concluyeron que las dotes naturales no son suficientes para lograr tan altos triunfos a menos que vayan acompañadas por un largo proceso de educación, práctica, motivación y sobre todo, disciplina.

Así es que liberamos nuestro verdadero potencial ya sea que aspiremos a triunfar en las artes, los deportes o los negocios.

Creer en ti mismo es darte cuenta del potencial que se encuentra en tu interior. ¡Decláralo! ¡Acéptalo! ¡Comienza a utilizarlo!

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Quienes se dejan guiar por una mente próspera suelen enfocar su pensamiento en lo que desean alcanzar, en las ventajas competitivas de su negocio, en sus fortalezas y atributos personales. No es que ellos sean superdotados ni posean talentos fuera de lo común, lo que sucede es que no pierden su tiempo pensando en lo que no creen poseer.

La mejor manera de superar tus debilidades es enfocándote en tus fortalezas

Muchos de ellos empezaron su negocio con escasos recursos y algunos inclusive partieron de la bancarrota. ¡Es cierto! Tan increíble como te parezca, el millonario promedio ha estado en la quiebra o cerca de ella 3 a 4 veces. Ha fracasado una y otra vez antes de encontrar la oportunidad adecuada para lograr el éxito financiero. Su triunfo ha sido el resultado de no darse por vencido y persistir hasta alcanzar sus metas.

A menudo se nos mete en la cabeza que los empresarios exitosos estaban predestinados para triunfar, que poseían un gen especial o una habilidad innata para los negocios o heredaron de sus padres el talento para comerciar. Sin embargo, cuando analizamos la vida de los empresarios más admirados a lo largo de la Historia, vemos que han sido personas normales que decidieron pensar y actuar de manera extraordinaria.

La buena noticia sobre la estadística a la que Getty se refería es que todos tenemos la capacidad para tomar la decisión de pertenecer a ese 20% más productivo que él menciona. Lo único que debemos hacer es estar dispuestos a aprender, crecer y desarrollar los talentos necesarios para triunfar. Sin embargo, es importante entender que la liberación de nuestra creatividad y potencial interior no sucede de la noche a la mañana. El éxito es el resultado de la dedicación y el esfuerzo continuos.

“El millonario promedio ha estado en la quiebra o cerca de ella 3 a 4 veces”

Todos triunfamos o fracasamos a propósito, ya que el éxito y el fracaso son el resultado de nuestras propias decisiones

Algunos empresarios novatos se dan por vencidos al poco tiempo de haber comenzado sus negocios creyendo que si en unas pocas semanas no asimilan todo aquello que necesitan aprender para triunfar, tal vez nunca lo aprenderán. No han entendido que el éxito toma tiempo y exige trabajar con paciencia en el desarrollo de múltiples habilidades.

El Proyecto Talento (The Development of Talent Research Project) llevado a cabo por la Universidad de Chicago puso en evidencia la disciplina y constancia que se requiere para triunfar. Esta investigación buscaba examinar de cerca las carreras de aquellos científicos, escultores, pianistas, médicos y deportistas, todos considerados como brillantes, para descubrir cuánto tiempo les tomó llegar a la cumbre de sus profesiones.

En el caso de 24 pianistas de fama mundial, por ejemplo, se encontró que el período de tiempo promedio transcurrido entre la primera lección que tomaron y el primer premio o reconocimiento internacional recibido fue de alrededor de 17 años. Los científicos toman aún más tiempo. Por su parte, aquellos tenistas que logran grandes éxitos en su adolescencia han practicado este deporte disciplinada y rigurosamente desde los 3 o 4 años.

Los investigadores encargados de realizar este estudio concluyeron que las dotes naturales no son suficientes para lograr tan altos triunfos a menos que vayan acompañadas por un largo proceso de educación, práctica, motivación y sobre todo, disciplina.

Así es que liberamos nuestro verdadero potencial ya sea que aspiremos a triunfar en las artes, los deportes o los negocios.

Creer en ti mismo es darte cuenta del potencial que se encuentra en tu interior. ¡Decláralo! ¡Acéptalo! ¡Comienza a utilizarlo!

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Cómo aprender a hacernos mejores preguntas https://camilocruz.com/como-aprender-a-hacernos-mejores-preguntas/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=como-aprender-a-hacernos-mejores-preguntas Wed, 11 May 2022 16:25:30 +0000 https://camilocruz.com/?p=8233 The post Cómo aprender a hacernos mejores preguntas appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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Cómo aprender a hacernos mejores preguntas

Cómo aprender a hacernos mejores preguntas

Albert Einstein decía: “Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, invertiría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada que realizar, porque una vez supiera la pregunta correcta, podría resolver el problema en cinco minutos”.

Yo estoy convencido de que el éxito, la felicidad y el bienestar depende en gran medida de las preguntas que nos hacemos.  Ahora, si estas preguntas y en general nuestro diálogo interno juega un papel tan importante en nuestro éxito, ¿a que se debe que nos hagamos preguntas tan pobres?

Enfrentamos una situación difícil en el trabajo, una caída, un fracaso en los negocios o un revés financiero. Sin embargo, en lugar de peguntarnos qué podemos hacer para remediar la situación, o qué podemos aprender de ella para no encontrarnos en las mismas condiciones más adelante, decimos cosas como:

“…el éxito, la felicidad y el bienestar depende en gran medida de las preguntas que nos hacemos”

Albert Einstein decía: “Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, invertiría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada que realizar, porque una vez supiera la pregunta correcta, podría resolver el problema en cinco minutos”.

Yo estoy convencido de que el éxito, la felicidad y el bienestar depende en gran medida de las preguntas que nos hacemos.  Ahora, si estas preguntas y en general nuestro diálogo interno juega un papel tan importante en nuestro éxito, ¿a que se debe que nos hagamos preguntas tan pobres?

Enfrentamos una situación difícil en el trabajo, una caída, un fracaso en los negocios o un revés financiero. Sin embargo, en lugar de peguntarnos qué podemos hacer para remediar la situación, o qué podemos aprender de ella para no encontrarnos en las mismas condiciones más adelante, decimos cosas como:

“…el éxito, la felicidad y el bienestar depende en gran medida de las preguntas que nos hacemos”

¿Por qué a mí? ¿A qué se debe que nada me salga bien? ¿Por qué será que todo lo que intento me sale mal? ¿Por qué se habrá ensañado el destino conmigo? ¿Por qué será que nadie me apoya, que nadie cree en mí? Y otras preguntas por el estilo. ¿Te sirven de algo? ¿Te dan esperanza o angustia? ¿Te hacen sentir más fuerte o más débil?

Si se nos presenta una nueva oportunidad de negocio o la posibilidad de comenzar un nuevo proyecto como escribir un libro, o comenzar un blog, o estudiar algo nuevo, en lugar de actuar con seguridad y sentirnos entusiasmados con la idea, nos preguntamos: ¿Será que puedo? ¿No será demasiado tarde para hacer cosas nuevas? ¿Y si fracaso? ¿Qué van a pensar los demás?

Por supuesto todas estas preguntas no nos ayudan para nada. Al contrario, nos debilitan, nos hacen dudar de nuestras propias habilidades, nos frenan, no nos dejan actuar porque crean en nosotros temores e inseguridades que a lo mejor no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

“Solo con cambiar las preguntas que nos hacemos respecto a cualquier situación encontramos nuevas maneras de ver las cosas”

    1. Es simple. En función de qué tipo de preguntas te hagas, actuarás de una forma u otra. Por eso, si estás teniendo dificultades en alguna área de tu vida vale la pena observar si tu dialogo interno y tus preguntas están enfocadas en tu crecimiento personal y las resolución de los problemas o retos que puedas estar enfrentando, o si por el contrario, tus preguntas te están llevando a buscar culpables, a jugar el papel de víctima, a mantenerte donde estás, a no salir de tu zona de confort y no tratar nada nuevo.

      A veces, solo con cambiar las preguntas que nos hacemos respecto a cualquier situación encontramos nuevas maneras de ver las cosas. De hecho, las preguntas más poderosas son aquellas que nos sacan de nuestra zona de confort, las que nos retan a considerar nuevas opciones, las que nos mueven de la esfera de lo seguro y lo posible a la esfera de lo que podría ser, y nos invitan a considerar la posibilidad de una mejor vida.

      Preguntas como:  ¿Hacia dónde vas?¿Qué sueño quieres hacer realidad? ¿Qué te mueve a perseguir dicho sueño? ¿Cuándo quieres lograrlo? ¿Qué plazo de tiempo te has dado para lograrlo? ¿Con qué cuentas para hacer esa meta realidad y qué necesitas aprender? ¿Quién te puede ayudar?

    “Examina con cuidado las preguntas que te haces con frecuencia y determina si te están ayudando o perjudicando”

    ¿Ves? Todas estas preguntas te proveen dirección, te muestran el camino, te ayudan a identificar los recursos y las habilidades que te ayudarán a lograr tus sueños y construir la vida que siempre has querido. Mientras que preguntas como  ¿por qué será que nada me sale bien?, ¿a qué se debe que las cosas no se me den en la vida? ¿por qué será que nadie me apoya, que nadie cree en mí? lo único que lograr es situarte en el papel de víctima, y obligarte a que te enfoques en los problemas y no en las soluciones.

     

    Así que examina con cuidado las preguntas que te haces con frecuencia y determina si te están ayudando o perjudicando. Si descubre que no están contribuyendo a tu éxito, cambia tu dialogo interno y aprende a hacerte mejores preguntas.

     

    Nos vemos en la cumbre del éxito.

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    ¿Por qué a mí? ¿A qué se debe que nada me salga bien? ¿Por qué será que todo lo que intento me sale mal? ¿Por qué se habrá ensañado el destino conmigo? ¿Por qué será que nadie me apoya, que nadie cree en mí? Y otras preguntas por el estilo. ¿Te sirven de algo? ¿Te dan esperanza o angustia? ¿Te hacen sentir más fuerte o más débil?

    Si se nos presenta una nueva oportunidad de negocio o la posibilidad de comenzar un nuevo proyecto como escribir un libro, o comenzar un blog, o estudiar algo nuevo, en lugar de actuar con seguridad y sentirnos entusiasmados con la idea, nos preguntamos: ¿Será que puedo? ¿No será demasiado tarde para hacer cosas nuevas? ¿Y si fracaso? ¿Qué van a pensar los demás?

    Por supuesto todas estas preguntas no nos ayudan para nada. Al contrario, nos debilitan, nos hacen dudar de nuestras propias habilidades, nos frenan, no nos dejan actuar porque crean en nosotros temores e inseguridades que a lo mejor no tiene absolutamente nada que ver con la realidad.

    “Solo con cambiar las preguntas que nos hacemos respecto a cualquier situación encontramos nuevas maneras de ver las cosas”

    Es simple. En función de qué tipo de preguntas te hagas, actuarás de una forma u otra. Por eso, si estás teniendo dificultades en alguna área de tu vida vale la pena observar si tu dialogo interno y tus preguntas están enfocadas en tu crecimiento personal y las resolución de los problemas o retos que puedas estar enfrentando, o si por el contrario, tus preguntas te están llevando a buscar culpables, a jugar el papel de víctima, a mantenerte donde estás, a no salir de tu zona de confort y no tratar nada nuevo.

    A veces, solo con cambiar las preguntas que nos hacemos respecto a cualquier situación encontramos nuevas maneras de ver las cosas. De hecho, las preguntas más poderosas son aquellas que nos sacan de nuestra zona de confort, las que nos retan a considerar nuevas opciones, las que nos mueven de la esfera de lo seguro y lo posible a la esfera de lo que podría ser, y nos invitan a considerar la posibilidad de una mejor vida.

    Preguntas como:  ¿Hacia dónde vas?¿Qué sueño quieres hacer realidad? ¿Qué te mueve a perseguir dicho sueño? ¿Cuándo quieres lograrlo? ¿Qué plazo de tiempo te has dado para lograrlo? ¿Con qué cuentas para hacer esa meta realidad y qué necesitas aprender? ¿Quién te puede ayudar?

    “Examina con cuidado las preguntas que te haces con frecuencia y determina si te están ayudando o perjudicando”

    ¿Ves? Todas estas preguntas te proveen dirección, te muestran el camino, te ayudan a identificar los recursos y las habilidades que te ayudarán a lograr tus sueños y construir la vida que siempre has querido. Mientras que preguntas como  ¿por qué será que nada me sale bien?, ¿a qué se debe que las cosas no se me den en la vida? ¿por qué será que nadie me apoya, que nadie cree en mí? lo único que lograr es situarte en el papel de víctima, y obligarte a que te enfoques en los problemas y no en las soluciones.

     

    Así que examina con cuidado las preguntas que te haces con frecuencia y determina si te están ayudando o perjudicando. Si descubre que no están contribuyendo a tu éxito, cambia tu dialogo interno y aprende a hacerte mejores preguntas.

     

    Nos vemos en la cumbre del éxito.

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    Dichos y refranes que te condenan al fracaso https://camilocruz.com/dichos-y-refranes-que-te-condenan-al-fracaso/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=dichos-y-refranes-que-te-condenan-al-fracaso Wed, 04 May 2022 15:31:45 +0000 https://camilocruz.com/?p=8176 The post Dichos y refranes que te condenan al fracaso appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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    Dichos y refranes que te condenan al fracaso

    Dichos y refranes que te condenan al fracaso

    Has escuchado a alguien decir, “Como dice el dicho…” y después te regalan algún refrán de esos que asumimos que deben ser ciertos, porque de otra manera no se habrían convertido a refranes. Pero cuidado, porque muchas excusas, pretextos, justificaciones o falsas creencias han terminado por convertirse en adagios y aforismos que adoptamos como si fueran fórmulas infalibles de sabiduría popular, cuando en realidad no son más que mentiras revestidas de una capa muy delgada de algo que aparenta ser verdad. 

    Por ejemplo, dichos como “perro viejo no aprende trucos nuevos” —o “loro viejo no aprende a hablar”, como se conoce en otros países— o “árbol que crece torcido jamás su rama endereza” popularizan dos ideas erradas y absurdas: una, hacerte creer que existe una edad después de la cual es imposible aprender algo nuevo; y otra, convencerte de que ciertos hábitos o comportamientos son imposibles de cambiar. Y estas dos ideas no solo te hacen sentir impotente, sino que terminan por cegarte frente a la capacidad que tienes para aprender y cambiar a cualquier edad.

    “Si alguna vez has usado estos refranes o alguno de los siguientes tres, quiero pedirte que cuestiones si en realidad encierran alguna verdad”

    Has escuchado a alguien decir, “Como dice el dicho…” y después te regalan algún refrán de esos que asumimos que deben ser ciertos, porque de otra manera no se habrían convertido a refranes. Pero cuidado, porque muchas excusas, pretextos, justificaciones o falsas creencias han terminado por convertirse en adagios y aforismos que adoptamos como si fueran fórmulas infalibles de sabiduría popular, cuando en realidad no son más que mentiras revestidas de una capa muy delgada de algo que aparenta ser verdad.

    Por ejemplo, dichos como “perro viejo no aprende trucos nuevos” —o “loro viejo no aprende a hablar”, como se conoce en otros países— o “árbol que crece torcido jamás su rama endereza” popularizan dos ideas erradas y absurdas: una, hacerte creer que existe una edad después de la cual es imposible aprender algo nuevo; y otra, convencerte de que ciertos hábitos o comportamientos son imposibles de cambiar. Y estas dos ideas no solo te hacen sentir impotente, sino que terminan por cegarte frente a la capacidad que tienes para aprender y cambiar a cualquier edad.

    “Si alguna vez has usado estos refranes o alguno de los siguientes tres, quiero pedirte que cuestiones si en realidad encierran alguna verdad”

      Entonces, si alguna vez has usado estos refranes o alguno de los siguientes tres, quiero pedirte que cuestiones si en realidad encierran alguna verdad o si solo son vacas que se usan a conveniencia para justificar una situación de conformismo y mediocridad:

      • Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
      • Ojos que no ven, corazón que no siente.
      • A caballo regalado no se le mira el diente.

       Examinemos más de cerca algunos de estos populares refranes para apreciar cual es el verdadero precio que estamos pagando por su uso. Imagínate, por ejemplo, lo ilógico de decirle ‘no’ a una nueva oportunidad profesional y preferir mantenerte en un trabajo del cual no disfrutas, ni te está llevando a ningún lado, todo por el simple hecho de creer que “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Absurdo, ¿no es cierto? Sin embargo, a pesar de lo absurdo de este refrán, muchos lo utilizan para quedarse en trabajo que odian o permanecer en relaciones abusivas porque es mejor malo conocido que bueno por conocer. ¡Terrible!

      Ahora, ¿qué piensas de la idea de que para evitar sufrir es mejor vivir en la ignorancia? Porque eso es lo que pregona el abusado refrán de que “ojos que no ven, corazón que no siente”. No te imaginas cuántas personas prefieren no ir al médico a pesar de sus dolencias por miedo a escuchar lo que su doctor tenga que decirles; o cuántos padres no se atreven a preguntarles a sus hijos si algo anda mal por temor a lo que descubran, así que optan por vivir en la oscuridad hasta cuando ya sea demasiado tarde, todo debido a que según ellos, ojos que no ven corazón que no siente.

      “Todos amamos dar consejos gratuitos, inclusive cuando no nos los han solicitado”

        1. Y qué me dices del conocidísimo, “a caballo regalado no se le mira el diente”. Este popular refrán que nos advierte que si alguién nos regala algo debemos aceptarlo sin cuestionamientos y no debemos andar mirándole defectos. En otras palabras, no ser malagradecidos con aquello que nos regalan. Es importante entender el origen de este dicho. Al revisarle los dientes a un caballo, es posible calcular su edad y su valor antes de comprarlo. Pero hacer esto con un caballo que te estén regalando sería una imprudencia. Después de todo, es un regalo.

          Hasta ahí todo va bien, pero déjame hacerte una pregunta: ¿Qué es lo que más le gusta regalar a la gente? Si respondiste: “Consejos”, acertaste. Todos amamos dar consejos gratuitos, inclusive cuando no nos los han solicitado. Y ante tales circunstancias, todos nos limitamos a escuchar con paciencia. Sin importar qué tan poco informados, calificados o totalmente errados sean los consejos que nos están dando.

          Así que si alguien quiere darte un consejo, antes de escucharlo, asegúrate de evaluar la fuente de donde viene. Yo ya he aprendido a no recibir ningún “caballo regalado” sin asegurarme de mirarle antes el diente. Si alguien me quiere dar un consejo de negocios, pues más vale que sea un empresario exitoso, y si alguien me va a hablar de cómo tener una salud óptima, pero tiene un cigarrillo en la mano y 30 libras de sobrepeso, pues muchas gracias por ese regalo pero no. Así de simple.

        “Mata tus vacas-refranes y elimina de tu vocabulario todas esas falsas creencias que tienen poco de verdad y mucho de conveniencia”

        Así que, como ves, muchas de estas “joyas de la sabiduría popular”, no son mas que vacas que lo único que generan en tu vida es hacer más llevaderos el conformismo y la mediocridad. Mata tus vacas-refranes y elimina de tu vocabulario todas esas falsas creencias que tienen poco de verdad y mucho de conveniencia.

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        Entonces, si alguna vez has usado estos refranes o alguno de los siguientes tres, quiero pedirte que cuestiones si en realidad encierran alguna verdad o si solo son vacas que se usan a conveniencia para justificar una situación de conformismo y mediocridad:

        • Es mejor malo conocido que bueno por conocer.
        • Ojos que no ven, corazón que no siente.
        • A caballo regalado no se le mira el diente.

        Examinemos más de cerca algunos de estos populares refranes para apreciar cual es el verdadero precio que estamos pagando por su uso. Imagínate, por ejemplo, lo ilógico de decirle ‘no’ a una nueva oportunidad profesional y preferir mantenerte en un trabajo del cual no disfrutas, ni te está llevando a ningún lado, todo por el simple hecho de creer que “es mejor malo conocido que bueno por conocer”. Absurdo, ¿no es cierto? Sin embargo, a pesar de lo absurdo de este refrán, muchos lo utilizan para quedarse en trabajo que odian o permanecer en relaciones abusivas porque es mejor malo conocido que bueno por conocer. ¡Terrible!

        Ahora, ¿qué piensas de la idea de que para evitar sufrir es mejor vivir en la ignorancia? Porque eso es lo que pregona el abusado refrán de que “ojos que no ven, corazón que no siente”. No te imaginas cuántas personas prefieren no ir al médico a pesar de sus dolencias por miedo a escuchar lo que su doctor tenga que decirles; o cuántos padres no se atreven a preguntarles a sus hijos si algo anda mal por temor a lo que descubran, así que optan por vivir en la oscuridad hasta cuando ya sea demasiado tarde, todo debido a que según ellos, ojos que no ven corazón que no siente.

        “Todos amamos dar consejos gratuitos, inclusive cuando no nos los han solicitado”

          1. Y qué me dices del conocidísimo, “a caballo regalado no se le mira el diente”. Este popular refrán que nos advierte que si alguién nos regala algo debemos aceptarlo sin cuestionamientos y no debemos andar mirándole defectos. En otras palabras, no ser malagradecidos con aquello que nos regalan. Es importante entender el origen de este dicho. Al revisarle los dientes a un caballo, es posible calcular su edad y su valor antes de comprarlo. Pero hacer esto con un caballo que te estén regalando sería una imprudencia. Después de todo, es un regalo.

            Hasta ahí todo va bien, pero déjame hacerte una pregunta: ¿Qué es lo que más le gusta regalar a la gente? Si respondiste: “Consejos”, acertaste. Todos amamos dar consejos gratuitos, inclusive cuando no nos los han solicitado. Y ante tales circunstancias, todos nos limitamos a escuchar con paciencia. Sin importar qué tan poco informados, calificados o totalmente errados sean los consejos que nos están dando.

            Así que si alguien quiere darte un consejo, antes de escucharlo, asegúrate de evaluar la fuente de donde viene. Yo ya he aprendido a no recibir ningún “caballo regalado” sin asegurarme de mirarle antes el diente. Si alguien me quiere dar un consejo de negocios, pues más vale que sea un empresario exitoso, y si alguien me va a hablar de cómo tener una salud óptima, pero tiene un cigarrillo en la mano y 30 libras de sobrepeso, pues muchas gracias por ese regalo pero no. Así de simple.

          “Mata tus vacas-refranes y elimina de tu vocabulario todas esas falsas creencias que tienen poco de verdad y mucho de conveniencia”

          Así que, como ves, muchas de estas “joyas de la sabiduría popular”, no son mas que vacas que lo único que generan en tu vida es hacer más llevaderos el conformismo y la mediocridad. Mata tus vacas-refranes y elimina de tu vocabulario todas esas falsas creencias que tienen poco de verdad y mucho de conveniencia.

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          Cómo reconocer que has caído en la trampa del perfeccionismo https://camilocruz.com/como-reconocer-que-has-caido-en-la-trampa-del-perfeccionismo/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=como-reconocer-que-has-caido-en-la-trampa-del-perfeccionismo Wed, 30 Mar 2022 19:33:16 +0000 https://camilocruz.com/?p=8102 The post Cómo reconocer que has caído en la trampa del perfeccionismo appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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          Cómo reconocer que has caído en la trampa del perfeccionismo

          Cómo reconocer que has caído en la trampa del perfeccionismo

          Contrario a lo que muchos piensan, el perfeccionismo no es parte esencial del éxito. De hecho, muchos de los errores y fracasos producto de decisiones imperfectas son los que poco a poco nos enseñan a tomar mejores decisiones.

          No me cabe la menor duda de que así tu meta sea empezar un negocio, escribir un libro, reinventarte, lograr una salud óptima o producir un curso en línea, uno de los peores enemigos de tu éxito puede ser el perfeccionismo.

          Yo entiendo que esforzarse por actuar con excelencia, ser meticuloso y querer hacer las cosas bien son siempre actitudes saludables; no hay nada de malo en ellas. La trampa del perfeccionismo no consiste en fijarse unos estándares elevados sino en creer que cometer errores es inaceptable y que cualquier cosa que se haga debe estar libre de faltas. Es decidir que sólo darás el primer paso cuando hayas alcanzado la perfección. Esta actitud sí es nociva y nos coloca en una posición vulnerable.

          “La trampa del perfeccionismo no consiste en fijarse unos estándares elevados sino en creer que cometer errores es inaceptable”

          Contrario a lo que muchos piensan, el perfeccionismo no es parte esencial del éxito. De hecho, muchos de los errores y fracasos producto de decisiones imperfectas son los que poco a poco nos enseñan a tomar mejores decisiones.

          No me cabe la menor duda de que así tu meta sea empezar un negocio, escribir un libro, reinventarte, lograr una salud óptima o producir un curso en línea, uno de los peores enemigos de tu éxito puede ser el perfeccionismo.

          Yo entiendo que esforzarse por actuar con excelencia, ser meticuloso y querer hacer las cosas bien son siempre actitudes saludables; no hay nada de malo en ellas. La trampa del perfeccionismo no consiste en fijarse unos estándares elevados sino en creer que cometer errores es inaceptable y que cualquier cosa que se haga debe estar libre de faltas. Es decidir que sólo darás el primer paso cuando hayas alcanzado la perfección. Esta actitud sí es nociva y nos coloca en una posición vulnerable.

          “La trampa del perfeccionismo no consiste en fijarse unos estándares elevados sino en creer que cometer errores es inaceptable”

          Pese a que querer dar siempre el 100% en todo lo que hacemos es admirable, la verdad es que en la mayoría de los casos, nuestro mejor esfuerzo suele ser suficiente. Si yo hubiese esperado hasta escribir perfectamente antes de comenzar mi primer libro, lo más seguro es que aún no tendría nada publicado. Contrario a lo que muchos puedan pensar, no siempre se requiere hacer algo perfectamente para lograr los objetivos y triunfar en la vida. De hecho, cada día miles de personas dan menos del 100% y aún así alcanzan sus metas.

          Si reconoces alguno de los siguientes tres síntomas, es posible que hayas caído en la trampa del perfeccionismo:

          1. La persona perfeccionista no acepta que cometer errores sea algo natural.

          La persona perfeccionista cree que sus errores son un defecto personal que no tendría por qué ocurrir. Por esta razón, la simple idea de equivocarse le produce temor y angustia a tal punto que se paraliza y no puede actuar. Para ella existe una sola manera de hacer las cosas; piensa que si hay que hacer algo, debe hacerse perfectamente o no hacerse; cree que el cometer errores lo hace menos exitoso, menos agradable e incluso menos valioso; considera que las cosas están bien o mal hechas y que no hay nada entre estos dos extremos. Sin embargo, creer que sólo podemos escoger entre dos opciones —lo perfecto y lo imperfecto— nos impide ver todas las posibilidades existentes.

          Es importante no confundir el perfeccionismo con el deseo de lograr mejores resultados. El perfeccionismo se caracteriza por una excesiva autoexigencia que produce frustración cuando los planes no salen con la perfección esperada, lo cual suele suceder casi siempre, ya que en la mayoría de los casos las expectativas superan a las posibilidades reales.

          “…cree que el cometer errores lo hace menos exitoso, menos agradable e incluso menos valioso”

          1. La persona perfeccionista siempre hablan de hacer pero no hacen.

          Conozco aspirantes a escritores que llevan años escribiendo su libro y aún no salen del primer capítulo. Siempre están posponiendo escribir, esperando que se den todas las condiciones ideales. Cuando lo escrito no sale de acuerdo a sus expectativas, se culpan y se castigan, a veces con excesiva severidad. Si están construyendo un negocio, nunca delegan nada porque le parece que nadie lo hará tan bien como ellos, y lo peor de todo es que no prueban nada nuevo ya que el miedo a equivocarse le impide correr riesgos.

          Así que evalúa qué has venido posponiendo como resultado del perfeccionismo y toma la decisión de no permitir que esta mal continúe robándote la oportunidad de trabajar en lo que tienes que hacer. Comienza a escribir tu libro así no creas que tienes todas las herramientas, talento y capacidades, organiza tu primera conferencia aun te sientes incomodo hablando en público. Recuerda que el escritor aprende a escribir escribiendo y que con cada nueva presentación te haces un mejor conferencista.

            1. La persona perfeccionista siempre espera las condiciones ideales antes de empezar.

            ¿Qué podemos hacer cuando las condiciones no son ideales? Bienvenido al mundo real. Así es la vida. Lo importante es tener en cuenta que un plan pobre puesto en marcha hoy, es mucho mejor que uno extraordinario que nunca lleves a cabo. Muchos escritores, coaches y emprendedores quieren estar totalmente seguros que están comenzando su camino con el plan perfecto. El problema es que mientras más tratan de perfeccionar el plan antes de empezar, más inconvenientes, dudas y opciones salen a flote.

            Dicen cosas como: “Quiero empezar mi negocio, o escribir mi libro, o comenzar a ir al gimnasio… pero pienso que si lo voy a hacer, pues vale la pena hacerlo bien o no hacerlo; y en este momento no siento que pueda dedicarle al negocio, al libro o al ejercicio todo el tiempo que merece, así que mejor lo voy a dejar para después”.

            ¿Ves cómo este mal hábito puede sabotear tu éxito? Te paraliza y te hace creer que si no vas a poder dar el 100% en una actividad, es preferible abandonarla antes de empezar. De esa manera, por miedo a no tener la seguridad de ganar todas las batallas, optas por no dar ninguna.

          “…un plan pobre puesto en marcha hoy, es mucho mejor que uno extraordinario que nunca lleves a cabo”

          ¿Cómo salir de la trampa de perfeccionismo?

          ¿Qué podemos hacer para superar la tentación de mejorar y mejorar los planes indefinidamente? Una buena manera es aprendiendo de la estrategia de Microsoft, que no espera hasta tener un software perfectamente desarrollado antes de comenzar a comercializarlo.

          Microsoft produce una versión aceptable, la versión 1.0, y de inmediato comienzan a comercializarla. Al mismo tiempo continúan mejorándola para producir la versión 2.0 –la cual, a propósito, venden nuevamente a los dueños de la versión 1.0—. De esta manera, aseguran un mejoramiento continuo de sus productos sin que ello les impida comenzar con lo que tienen.

          ¡El secreto es comenzar! Así que comienza ya mismo con la versión 1.0 de tu plan personal de éxito hoy y nos vemos en la cumbre del éxito.

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          Pese a que querer dar siempre el 100% en todo lo que hacemos es admirable, la verdad es que en la mayoría de los casos, nuestro mejor esfuerzo suele ser suficiente. Si yo hubiese esperado hasta escribir perfectamente antes de comenzar mi primer libro, lo más seguro es que aún no tendría nada publicado. Contrario a lo que muchos puedan pensar, no siempre se requiere hacer algo perfectamente para lograr los objetivos y triunfar en la vida. De hecho, cada día miles de personas dan menos del 100% y aún así alcanzan sus metas.

          Si reconoces alguno de los siguientes tres síntomas, es posible que hayas caído en la trampa del perfeccionismo:

          1. La persona perfeccionista no acepta que cometer errores sea algo natural.

          La persona perfeccionista cree que sus errores son un defecto personal que no tendría por qué ocurrir. Por esta razón, la simple idea de equivocarse le produce temor y angustia a tal punto que se paraliza y no puede actuar. Para ella existe una sola manera de hacer las cosas; piensa que si hay que hacer algo, debe hacerse perfectamente o no hacerse; cree que el cometer errores lo hace menos exitoso, menos agradable e incluso menos valioso; considera que las cosas están bien o mal hechas y que no hay nada entre estos dos extremos. Sin embargo, creer que sólo podemos escoger entre dos opciones —lo perfecto y lo imperfecto— nos impide ver todas las posibilidades existentes.

          Es importante no confundir el perfeccionismo con el deseo de lograr mejores resultados. El perfeccionismo se caracteriza por una excesiva autoexigencia que produce frustración cuando los planes no salen con la perfección esperada, lo cual suele suceder casi siempre, ya que en la mayoría de los casos las expectativas superan a las posibilidades reales.

          “…cree que el cometer errores lo hace menos exitoso, menos agradable e incluso menos valioso”

          1. La persona perfeccionista siempre hablan de hacer pero no hacen.

          Conozco aspirantes a escritores que llevan años escribiendo su libro y aún no salen del primer capítulo. Siempre están posponiendo escribir, esperando que se den todas las condiciones ideales. Cuando lo escrito no sale de acuerdo a sus expectativas, se culpan y se castigan, a veces con excesiva severidad. Si están construyendo un negocio, nunca delegan nada porque le parece que nadie lo hará tan bien como ellos, y lo peor de todo es que no prueban nada nuevo ya que el miedo a equivocarse le impide correr riesgos.

          Así que evalúa qué has venido posponiendo como resultado del perfeccionismo y toma la decisión de no permitir que esta mal continúe robándote la oportunidad de trabajar en lo que tienes que hacer. Comienza a escribir tu libro así no creas que tienes todas las herramientas, talento y capacidades, organiza tu primera conferencia aun te sientes incomodo hablando en público. Recuerda que el escritor aprende a escribir escribiendo y que con cada nueva presentación te haces un mejor conferencista.

            1. La persona perfeccionista siempre espera las condiciones ideales antes de empezar.

            ¿Qué podemos hacer cuando las condiciones no son ideales? Bienvenido al mundo real. Así es la vida. Lo importante es tener en cuenta que un plan pobre puesto en marcha hoy, es mucho mejor que uno extraordinario que nunca lleves a cabo. Muchos escritores, coaches y emprendedores quieren estar totalmente seguros que están comenzando su camino con el plan perfecto. El problema es que mientras más tratan de perfeccionar el plan antes de empezar, más inconvenientes, dudas y opciones salen a flote.

            Dicen cosas como: “Quiero empezar mi negocio, o escribir mi libro, o comenzar a ir al gimnasio… pero pienso que si lo voy a hacer, pues vale la pena hacerlo bien o no hacerlo; y en este momento no siento que pueda dedicarle al negocio, al libro o al ejercicio todo el tiempo que merece, así que mejor lo voy a dejar para después”.

            ¿Ves cómo este mal hábito puede sabotear tu éxito? Te paraliza y te hace creer que si no vas a poder dar el 100% en una actividad, es preferible abandonarla antes de empezar. De esa manera, por miedo a no tener la seguridad de ganar todas las batallas, optas por no dar ninguna.

          “…un plan pobre puesto en marcha hoy, es mucho mejor que uno extraordinario que nunca lleves a cabo”

            1. ¿Cómo salir de la trampa de perfeccionismo?

              ¿Qué podemos hacer para superar la tentación de mejorar y mejorar los planes indefinidamente? Una buena manera es aprendiendo de la estrategia de Microsoft, que no espera hasta tener un software perfectamente desarrollado antes de comenzar a comercializarlo.

              Microsoft produce una versión aceptable, la versión 1.0, y de inmediato comienzan a comercializarla. Al mismo tiempo continúan mejorándola para producir la versión 2.0 –la cual, a propósito, venden nuevamente a los dueños de la versión 1.0—. De esta manera, aseguran un mejoramiento continuo de sus productos sin que ello les impida comenzar con lo que tienen.

              ¡El secreto es comenzar! Así que comienza ya mismo con la versión 1.0 de tu plan personal de éxito hoy y nos vemos en la cumbre del éxito.

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          Para que tu negocio crezca primero hay que hacer algo https://camilocruz.com/para-que-tu-negocio-crezca-primero-hay-que-hacer-algo/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=para-que-tu-negocio-crezca-primero-hay-que-hacer-algo Thu, 10 Mar 2022 19:29:59 +0000 https://camilocruz.com/?p=7943 The post Para que tu negocio crezca primero hay que hacer algo appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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          Para que tu negocio crezca primero hay que hacer algo

          Las idioteces que hacemos por no defraudar a otros

          Hay personas que empiezan su negocio y al poco tiempo renuncian sin haber hecho nada. Se dan por vencidas sin haber compartido la oportunidad de negocio más de dos veces, sin haber ofrecido sus productos de manera consistente, ni haber ayudado a un nuevo asociado a dar los primeros pasos en el negocio. Sin duda, empezar es fácil, pero lo importante es continuar, persistir hasta lograr los objetivos propuestos. El negocio no empieza cuando firmas el contrato y entras. Empieza cuando haces algo; cuando fijas metas claras, sales tras ellas y no paras hasta alcanzarlas.

          Tristemente, muchos emprendedores que quieren crecer sus redes de Network Marketing sabotean su propio éxito posponiendo aquellas actividades vitales para el crecimiento de su negocio: prospectar, compartir la oportunidad de negocio, auspiciar nuevos asociados y vender sus productos.

          “La palabra clave para el éxito en los negocios es acción”

          Hay personas que empiezan su negocio y al poco tiempo renuncian sin haber hecho nada. Se dan por vencidas sin haber compartido la oportunidad de negocio más de dos veces, sin haber ofrecido sus productos de manera consistente, ni haber ayudado a un nuevo asociado a dar los primeros pasos en el negocio. Sin duda, empezar es fácil, pero lo importante es continuar, persistir hasta lograr los objetivos propuestos. El negocio no empieza cuando firmas el contrato y entras. Empieza cuando haces algo; cuando fijas metas claras, sales tras ellas y no paras hasta alcanzarlas.

          Tristemente, muchos emprendedores que quieren crecer sus redes de Network Marketing sabotean su propio éxito posponiendo aquellas actividades vitales para el crecimiento de su negocio: prospectar, compartir la oportunidad de negocio, auspiciar nuevos asociados y vender sus productos.

          “La palabra clave para el éxito en los negocios es acción”

          ¿Por qué esta tendencia a posponer? Es sencillo: muchas de estas actividades son nuevas para el distribuidor que recién empieza. Lo sacan de su zona de comodidad, lo retan y a veces lo confrontan con sus mayores debilidades. Así que lo más cómodo es posponerlas, ignorarlas o evitarlas por completo, aun sabiendo que en ellas se centra el éxito de su negocio. ¿Cómo? Buscando convencerse de que lo más prudente en un comienzo es limitarse a observar y más adelante podrán resolver mejor eso que los reta o los incomoda. De esa manera, aplazan reuniones con nuevos prospectos para evitar la posibilidad de ser rechazados, no hablan de sus productos por miedo a las críticas de sus amigos, o sistemáticamente posponen compartir su oportunidad de negocio para no confrontar su temor de hablar en público.

          Albert Einstein decía: “Para que cualquier cosa suceda, primero hay que hacer algo”. Y es así. Tú negocio no crecerá a menos que actúes. Ninguna habilidad mejorará, ningún problema se solucionará, ninguna realidad cambiará ni ninguna red crecerá sin que actúes de manera rápida, decidida y constante. La palabra clave para el éxito en los negocios es acción.

          Deja de engañarte diciéndote que hoy no es el mejor día para empezar a compartir tu oportunidad de negocio, que en unas semanas estarás mejor equipado para comenzar a vender tu producto, o que en un par de meses, cuando sepas los suficiente,  comenzarás a contactar, prospectar y hablar más de tu negocio.

          El secreto del éxito es simple: Haz algo… ¡Haz lo que sea, pero hazlo ya!

          “Deja de engañarte diciéndote que hoy no es el mejor día para empezar a compartir tu oportunidad de negocio”

          He aquí tres ideas que te ayudarán a tomar acción inmediata:

          1. Lo más importante es dar un primer paso.

          Si estás esperando a tener el plan perfecto para empezar tu negocio, es probable que tengas que esperar por siempre. Actuar con prontitud te ayuda a superar cualquier reto o dificultad sin importar lo difícil que parezca. La acción es la mejor cura contra el temor, las dudas, la inseguridad y todas las demás vacas que pueden llegar a matar tu negocio. Quien ha leído mi libro La vaca sabe que las vacas representan las excusas, pretextos, creencias o justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad y nos impiden lograr nuestras metas. Identifica una o dos actividades en tu negocio que puedas comenzar a realizar ya mismo y llévalas a cabo en las próximas 48 horas. No las pospongas. Recuerda que lo que está en juego es el éxito de tu negocio.

          ¡Sé específico! ¿Cuántas veces a la semana compartirás tu oportunidad de negocio con otros? ¿Cuál será tu volumen de ventas este mes? ¿Cuántas personas te propones auspiciar en los próximos quince días? ¿Cuántos miembros de tu organización llevarás al próximo evento de capacitación? La clave es ponerle números a tus propósitos.

          “Actuar con prontitud te ayuda a superar cualquier reto o dificultad sin importar lo difícil que parezca”

          1. No permitas que el perfeccionismo saboteé tu negocio.

          Evita caer víctima de la idea de que “si vale la pena hacer algo, es necesario hacerlo perfectamente bien, o lo mejor es no hacerlo”. Esta forma de pensar sabotea nuestro éxito ya que nos hace sentir que en este momento no estamos en posición de hacer las cosas tan bien como debiéramos; o nos hace creer que no nos será posible dedicarle a esta nueva actividad todo el tiempo que merece y que lo mejor es dejarla para después. De esa manera, por miedo a no tener la seguridad de ganar todas las batallas, optamos por no ganar ninguna. ¿Ves lo trágico de esta situación? Es una trampa que nos condena a la perpetua inactividad.

          Tú no tienes que saber cómo hacer algo a la perfección, ni contar con las condiciones óptimas, antes de empezar. Es más, la única forma de llegar a hacer algo bien es si asumes el riesgo de abordarlo cuando aún no lo haces tan bien. En otras palabras, si vale la pena hacer algo, es preferible empezar haciéndolo pobremente hasta que aprendas a hacerlo bien, pero comenzar ya mismo.

          Tienes que empezar con las habilidades que tienes en este momento

              1. Comienza desde donde estás en este momento.

              No puedes empezar desde no estás. Hay personas que se torturan pensando lo fácil que sería para ellos empezar su negocio si vivieran en otro lugar, si tuvieran más facilidad hablando con la gente, si hubieran empezado antes, si conocieran más personas, o si fueran mejores para las ventas. Para ya ese saboteo mental y deja de menospreciar lo que tienes. ¡Estás donde estás! ¡Eres quien eres! Dondequiera que te encuentres, ese es el mejor punto de inicio y este es el mejor momento… Hoy, no ayer ni mañana… ¡Hoy!  

              Tienes que empezar con las habilidades que tienes en este momento, con el tiempo que tienes y con las circunstancias que te rodean. Es con esos elementos, y no otros, con los que debes construir tu plan de acción. ¿No te parece que el plan que construyas sea suficientemente sólido? ¡No importa! Comienza de todas maneras con ese plan y después ya lo irás mejorando. Siempre he dicho que un plan pobre que ejecutes hoy es mucho mejor y logra mucho más que un plan extraordinario que jamás lleves a la práctica.

              Ten presente que si quieres que tu red crezca y tu negocio prospere, tienes que hacer algo… Hacer lo que sea, pero hacerlo ya.

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            ¿Por qué esta tendencia a posponer? Es sencillo: muchas de estas actividades son nuevas para el distribuidor que recién empieza. Lo sacan de su zona de comodidad, lo retan y a veces lo confrontan con sus mayores debilidades. Así que lo más cómodo es posponerlas, ignorarlas o evitarlas por completo, aun sabiendo que en ellas se centra el éxito de su negocio. ¿Cómo? Buscando convencerse de que lo más prudente en un comienzo es limitarse a observar y más adelante podrán resolver mejor eso que los reta o los incomoda. De esa manera, aplazan reuniones con nuevos prospectos para evitar la posibilidad de ser rechazados, no hablan de sus productos por miedo a las críticas de sus amigos, o sistemáticamente posponen compartir su oportunidad de negocio para no confrontar su temor de hablar en público.

            Albert Einstein decía: “Para que cualquier cosa suceda, primero hay que hacer algo”. Y es así. Tú negocio no crecerá a menos que actúes. Ninguna habilidad mejorará, ningún problema se solucionará, ninguna realidad cambiará ni ninguna red crecerá sin que actúes de manera rápida, decidida y constante. La palabra clave para el éxito en los negocios es acción.

            Deja de engañarte diciéndote que hoy no es el mejor día para empezar a compartir tu oportunidad de negocio, que en unas semanas estarás mejor equipado para comenzar a vender tu producto, o que en un par de meses, cuando sepas los suficiente,  comenzarás a contactar, prospectar y hablar más de tu negocio.

            El secreto del éxito es simple: Haz algo… ¡Haz lo que sea, pero hazlo ya!

            “Deja de engañarte diciéndote que hoy no es el mejor día para empezar a compartir tu oportunidad de negocio”

            He aquí tres ideas que te ayudarán a tomar acción inmediata:

            1. Lo más importante es dar un primer paso.

            Si estás esperando a tener el plan perfecto para empezar tu negocio, es probable que tengas que esperar por siempre. Actuar con prontitud te ayuda a superar cualquier reto o dificultad sin importar lo difícil que parezca. La acción es la mejor cura contra el temor, las dudas, la inseguridad y todas las demás vacas que pueden llegar a matar tu negocio. Quien ha leído mi libro La vaca sabe que las vacas representan las excusas, pretextos, creencias o justificaciones que nos mantienen atados a una vida de mediocridad y nos impiden lograr nuestras metas. Identifica una o dos actividades en tu negocio que puedas comenzar a realizar ya mismo y llévalas a cabo en las próximas 48 horas. No las pospongas. Recuerda que lo que está en juego es el éxito de tu negocio.

            ¡Sé específico! ¿Cuántas veces a la semana compartirás tu oportunidad de negocio con otros? ¿Cuál será tu volumen de ventas este mes? ¿Cuántas personas te propones auspiciar en los próximos quince días? ¿Cuántos miembros de tu organización llevarás al próximo evento de capacitación? La clave es ponerle números a tus propósitos.

            “Actuar con prontitud te ayuda a superar cualquier reto o dificultad sin importar lo difícil que parezca”

            1. No permitas que el perfeccionismo saboteé tu negocio.

            Evita caer víctima de la idea de que “si vale la pena hacer algo, es necesario hacerlo perfectamente bien, o lo mejor es no hacerlo”. Esta forma de pensar sabotea nuestro éxito ya que nos hace sentir que en este momento no estamos en posición de hacer las cosas tan bien como debiéramos; o nos hace creer que no nos será posible dedicarle a esta nueva actividad todo el tiempo que merece y que lo mejor es dejarla para después. De esa manera, por miedo a no tener la seguridad de ganar todas las batallas, optamos por no ganar ninguna. ¿Ves lo trágico de esta situación? Es una trampa que nos condena a la perpetua inactividad.

            Tú no tienes que saber cómo hacer algo a la perfección, ni contar con las condiciones óptimas, antes de empezar. Es más, la única forma de llegar a hacer algo bien es si asumes el riesgo de abordarlo cuando aún no lo haces tan bien. En otras palabras, si vale la pena hacer algo, es preferible empezar haciéndolo pobremente hasta que aprendas a hacerlo bien, pero comenzar ya mismo.

            “Tienes que empezar con las habilidades que tienes en este momento”

              1. Comienza desde donde estás en este momento.

              No puedes empezar desde no estás. Hay personas que se torturan pensando lo fácil que sería para ellos empezar su negocio si vivieran en otro lugar, si tuvieran más facilidad hablando con la gente, si hubieran empezado antes, si conocieran más personas, o si fueran mejores para las ventas. Para ya ese saboteo mental y deja de menospreciar lo que tienes. ¡Estás donde estás! ¡Eres quien eres! Dondequiera que te encuentres, ese es el mejor punto de inicio y este es el mejor momento… Hoy, no ayer ni mañana… ¡Hoy!  

              Tienes que empezar con las habilidades que tienes en este momento, con el tiempo que tienes y con las circunstancias que te rodean. Es con esos elementos, y no otros, con los que debes construir tu plan de acción. ¿No te parece que el plan que construyas sea suficientemente sólido? ¡No importa! Comienza de todas maneras con ese plan y después ya lo irás mejorando. Siempre he dicho que un plan pobre que ejecutes hoy es mucho mejor y logra mucho más que un plan extraordinario que jamás lleves a la práctica.

              Ten presente que si quieres que tu red crezca y tu negocio prospere, tienes que hacer algo… Hacer lo que sea, pero hacerlo ya.

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            Las idioteces que hacemos por no defraudar a otros https://camilocruz.com/las-idioteces-que-hacemos-por-no-defraudar-a-otros/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=las-idioteces-que-hacemos-por-no-defraudar-a-otros Wed, 02 Mar 2022 20:08:47 +0000 https://camilocruz.com/?p=7930 The post Las idioteces que hacemos por no defraudar a otros appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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            Las idioteces que hacemos por no defraudar a otros

            Las idioteces que hacemos por no defraudar a otros

            ¿Te has dado cuenta de las cosas que hacemos para no defraudar a nuestros padres, familiares, pareja o amigos? Pareciera que con tal de lograr su aprobación estamos dispuestos a cosas impensables: Sacrificamos nuestros propios sueños, compramos cosas que no necesitamos, defendemos ideas en las que no creemos, aparentamos ser alguien que no somos, todo con tal de no defraudarlos.

             

            Hace poco compartía en mi Facebook (CamiloCruzAutor) una anécdota de cuando fui profesor universitario. Fuera de mis clases, una de mis tareas era orientar a los estudiantes que se graduaban y continuaban sus estudios en la Escuela de Medicina. En una ocasión llegó a mi oficina un estudiante a quien era obvio que no lo entusiasmaba la idea de ser médico. Le pregunté si había cambiado de parecer, si había tenido demasiadas dificultades con sus clases o si había descubierto una nueva vocación.

            “Con tal de lograr aprobación estamos dispuestos a cosas impensables”

            ¿Te has dado cuenta de las cosas que hacemos para no defraudar a nuestros padres, familiares, pareja o amigos? Pareciera que con tal de lograr su aprobación estamos dispuestos a cosas impensables: Sacrificamos nuestros propios sueños, compramos cosas que no necesitamos, defendemos ideas en las que no creemos, aparentamos ser alguien que no somos, todo con tal de no defraudarlos.

             

            Hace poco compartía en mi Facebook (CamiloCruzAutor) una anécdota de cuando fui profesor universitario. Fuera de mis clases, una de mis tareas era orientar a los estudiantes que se graduaban y continuaban sus estudios en la Escuela de Medicina. En una ocasión llegó a mi oficina un estudiante a quien era obvio que no lo entusiasmaba la idea de ser médico. Le pregunté si había cambiado de parecer, si había tenido demasiadas dificultades con sus clases o si había descubierto una nueva vocación.

            “Con tal de lograr aprobación estamos dispuestos a cosas impensables”

            — La verdad, Dr. Cruz, nunca me gustó la idea de estudiar medicina —me dijo algo titubeante—. Verá usted, mi padre es médico y siempre quiso que yo siguiera sus pasos. Así que lo hago por no decepcionar a mis padres. Después de todos los sacrificios que ellos han hecho por darme todo lo que tengo, yo no soportaría defraudarlos.

             

            — Si dependiera solo de ti, ¿qué te gustaría estudiar?, le pregunté.

             

            — ¡Música! —respondió con un entusiasmo que hizo brillar sus ojos. Luego prosiguió a decirme lo poco que lo atraía la medicina y lo mucho que lo apasionaba la música, particularmente el piano y el violín. Él se veía siendo parte del Departamento de Música de algún colegio o universidad o tocando en una orquesta.

             

            Cuando lo escuché no pude más que pensar que, si él continuaba por el camino que iba, al final, el resultado sería triste por partida doble: un médico regular y un músico frustrado.

            “Muchas veces veo personas que tiene una meta o un sueño que quieren hacer realidad, pero en lugar de salir tras ese sueño, van por todos lados pidiendo opiniones y consejos”

            Esta anécdota me hizo pensar en que esta vaca de “no quiero defraudar a mis padres” había mantenido a este joven viviendo una mentira durante los cuatro años de estudios universitarios. Pensé en qué preferiría ver yo si fuera su padre, un médico infeliz o un músico apasionado.

            Muchas veces veo personas que tiene una meta o un sueño que quieren hacer realidad, pero en lugar de salir tras ese sueño, van por todos lados pidiendo opiniones y consejos; preguntándole a otros si ellos creen que dicho sueño vale la pena, o si en su opinión ellos cuentan con el talento o las habilidades para hacerlos realidad. “¿Tú qué opinas… me atrevo?”, “¿Tú crees que seré capaz de lograrlo?” “¿Tú crees que yo tengo el talento para eso?”. Ellos quieren triunfar por consenso. Si logran suficientes votos a favor, entonces se animan a salir tras sus sueños; si no, renuncian a ellos.

            Mata esa vaca. No le des más importancia a las opiniones de los demás que a tus propias convicciones, deseos y aspiraciones. ¡Tus sueños son tuyos! Sal tras ellos. Tú eres la única persona que tiene que creer en ellos. Y si decepciones a alguien con tu decisión de perseguir tus metas, pues ese es problema de ellos, no tuyo.

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            — La verdad, Dr. Cruz, nunca me gustó la idea de estudiar medicina —me dijo algo titubeante—. Verá usted, mi padre es médico y siempre quiso que yo siguiera sus pasos. Así que lo hago por no decepcionar a mis padres. Después de todos los sacrificios que ellos han hecho por darme todo lo que tengo, yo no soportaría defraudarlos.

            — Si dependiera solo de ti, ¿qué te gustaría estudiar?, le pregunté.

            — ¡Música! —respondió con un entusiasmo que hizo brillar sus ojos. Luego prosiguió a decirme lo poco que lo atraía la medicina y lo mucho que lo apasionaba la música, particularmente el piano y el violín. Él se veía siendo parte del Departamento de Música de algún colegio o universidad o tocando en una orquesta.

            Cuando lo escuché no pude más que pensar que, si él continuaba por el camino que iba, al final, el resultado sería triste por partida doble: un médico regular y un músico frustrado.

            “Muchas veces veo personas que tiene una meta o un sueño que quieren hacer realidad, pero en lugar de salir tras ese sueño, van por todos lados pidiendo opiniones y consejos”

            Esta anécdota me hizo pensar en que esta vaca de “no quiero defraudar a mis padres” había mantenido a este joven viviendo una mentira durante los cuatro años de estudios universitarios. Pensé en qué preferiría ver yo si fuera su padre, un médico infeliz o un músico apasionado.

            Muchas veces veo personas que tiene una meta o un sueño que quieren hacer realidad, pero en lugar de salir tras ese sueño, van por todos lados pidiendo opiniones y consejos; preguntándole a otros si ellos creen que dicho sueño vale la pena, o si en su opinión ellos cuentan con el talento o las habilidades para hacerlos realidad. “¿Tú qué opinas… me atrevo?”, “¿Tú crees que seré capaz de lograrlo?” “¿Tú crees que yo tengo el talento para eso?”. Ellos quieren triunfar por consenso. Si logran suficientes votos a favor, entonces se animan a salir tras sus sueños; si no, renuncian a ellos.

            Mata esa vaca. No le des más importancia a las opiniones de los demás que a tus propias convicciones, deseos y aspiraciones. ¡Tus sueños son tuyos! Sal tras ellos. Tú eres la única persona que tiene que creer en ellos. Y si decepciones a alguien con tu decisión de perseguir tus metas, pues ese es problema de ellos, no tuyo.

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            En los negocios la única manera de perder es renunciar y darte por vencido https://camilocruz.com/en-los-negocios-la-unica-manera-de-perder-es-renunciar-y-darte-por-vencido/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=en-los-negocios-la-unica-manera-de-perder-es-renunciar-y-darte-por-vencido Wed, 23 Feb 2022 16:48:26 +0000 https://camilocruz.com/?p=7888 The post En los negocios la única manera de perder es renunciar y darte por vencido appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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            En los negocios la única manera de perder es renunciar y darte por vencido

            En los negocios la única manera de perder es renunciar y darte por vencido

            En los negocios las caídas son inevitables, son parte del proceso de aprendizaje y crecimiento. Jamás son, como algunos las interpretan, señales de que debes renunciar, ni de que lo que estás haciendo es una locura. De hecho, los fracasos, por aparatosos que sean, tienen una razón de ser. Están ahí para enseñarte algo; como resultado de ellos aprendes, cambias y creces.

            De hecho, los emprendedores más exitosos son mucha veces los que más rechazos han recibido, los que más caídas han experimentado, y los que más veces han escuchado la palabra “No”. Sin embargo, para ellos, sus fracasos han sido sus grandes maestros.

            La regla es simple: Fracasar es temporal… ¡Renunciar es definitivo!

            “Renunciar jamás es una opción”

            Cuando renuncias lo haces porque decidiste prestarle más atención a tus fracasos y a tus dudas que a tus metas y a tus sueños. Es así de simple. Por eso, para mí, renunciar jamás es una opción.

            En los negocios las caídas son inevitables, son parte del proceso de aprendizaje y crecimiento. Jamás son, como algunos las interpretan, señales de que debes renunciar, ni de que lo que estás haciendo es una locura. De hecho, los fracasos, por aparatosos que sean, tienen una razón de ser. Están ahí para enseñarte algo; como resultado de ellos aprendes, cambias y creces.

            De hecho, los emprendedores más exitosos son mucha veces los que más rechazos han recibido, los que más caídas han experimentado, y los que más veces han escuchado la palabra “No”. Sin embargo, para ellos, sus fracasos han sido sus grandes maestros.

            La regla es simple: Fracasar es temporal… ¡Renunciar es definitivo!

            “Renunciar jamás es una opción”

            Cuando renuncias lo haces porque decidiste prestarle más atención a tus fracasos y a tus dudas que a tus metas y a tus sueños. Es así de simple. Por eso, para mí, renunciar jamás es una opción.

            Cuando escribí Cómo comunicarnos en público con poder, entusiasmo y efectividad empecé el libro con una anécdota del gran estadista Winston Churchill y uno de sus discursos más famosos. Se dice que en aquella ocasión fue invitado a dirigirse a los alumnos de Harrow, la escuela de su infancia. Luego de ser presentado ante cientos de estudiantes que esperaban con ansias uno más de sus inspiradores mensajes, el Primer Ministro se levantó y mirando a aquellos que serían los futuros líderes de Inglaterra, pronunció uno de los discursos más breves y significativos de su carrera:

            “Nunca, nunca se den por vencidos. Nunca se den por vencidos en nada que sea grande o pequeño, sublime o trivial. Nunca se den por vencidos. ¡Nunca, nunca, nunca!”.

            “No trabajes sin evaluar y reevaluar con cierta periodicidad lo que estás haciendo”

            Como quiera que lo llames —pasión, carácter, motivación, perseverancia, tenacidad—, enfocarse en una tarea y no parar hasta haberla logrado es un componente importante para el éxito de cualquier negocio.

            No obstante, con frecuencia en el negocio de redes de mercadeo, al principio, cualquier revés nos hace renunciar. Y como si fuera poco, muchas cosas nos parecen demasiado difíciles o imposibles de lograr. No creemos contar con las habilidades para llevar a cabo las tareas que hacen que el negocio funcione. Y la verdad es que cuando algo te parece imposible, a menudo lo haces a medias o ni siquiera lo intentas. Dejas que el temor y la inseguridad se apoderen de ti. En cierto sentido tiras la toalla antes de haber comenzado. Entonces, cuando las cosas no funcionan, dices: “Ves, te dije que no lo lograría. ¡Yo sabía que era imposible! ¡Sabía que esto no era para mí!” Esa es la famosa profecía autorrealizada.

            “El temor a fracasar jamás debe dictaminar tus decisiones”

            He aquí tres maneras de evitar llegar a esa situación donde parece que la única opción es renunciar:

             

            1. Ante una nueva tarea en tu negocio, antes de decir “imposible”, o antes de renunciar, tómate un momento para pensarlo y formúlate algunas preguntas importantes como por ejemplo: ¿Cómo puedo ser más eficiente en la realización de esta tarea? ¿Cuáles de mis talentos y habilidades me ayudarán a desempeñar mejor esta labor? ¿Cómo hago para lograr que esto sea mejor la próxima vez? ¿Cómo voy a obtener los resultados que busco?” No trabajes sin evaluar y reevaluar con cierta periodicidad lo que estás haciendo
            2. Yo sé que es fácil decir, “nunca te des por vencido. ¡Nunca, nunca, nunca! Pero, ¿cómo llevas este gran llamado a la práctica? Lo primero que debes hacer es tomar la decisión de que los fracasos y las caídas no dictaminarán si renuncias o continúas con tu proyecto. Recuerda que un fracaso es solo una lección. Si aprendes de él, has ganado, pero, si a causa de él renuncias, no solo te habrás privado de aprender algo nuevo, sino que habrás desaprovechado la oportunidad de conocerte un poco mejor. No olvides el dicho japonés que dice: “No importa que te caigas siete veces mientras que te levantes ocho”.
            3. El temor a fracasar jamás debe dictaminar tus decisiones. Puesto que muchas de las actividades del negocio son nuevas, es posible que en un comienzo muchas de ellas te produzcan miedo y ansiedad. A lo mejor creas que no cuentas con el talento ni las habilidades para llevarlas a cabo. No obstante, ten presente que pese a que el talento es importante, es la práctica la que maximizará la capacidad que tengas, ya que el talento sin disciplina es poco útil. Y esa práctica incluye una que otra caída.

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            Cuando escribí Cómo comunicarnos en público con poder, entusiasmo y efectividad empecé el libro con una anécdota del gran estadista Winston Churchill y uno de sus discursos más famosos. Se dice que en aquella ocasión fue invitado a dirigirse a los alumnos de Harrow, la escuela de su infancia. Luego de ser presentado ante cientos de estudiantes que esperaban con ansias uno más de sus inspiradores mensajes, el Primer Ministro se levantó y mirando a aquellos que serían los futuros líderes de Inglaterra, pronunció uno de los discursos más breves y significativos de su carrera:

            “Nunca, nunca se den por vencidos. Nunca se den por vencidos en nada que sea grande o pequeño, sublime o trivial. Nunca se den por vencidos. ¡Nunca, nunca, nunca!”.

            “No trabajes sin evaluar y reevaluar con cierta periodicidad lo que estás haciendo”

            Como quiera que lo llames —pasión, carácter, motivación, perseverancia, tenacidad—, enfocarse en una tarea y no parar hasta haberla logrado es un componente importante para el éxito de cualquier negocio.

            No obstante, con frecuencia en el negocio de redes de mercadeo, al principio, cualquier revés nos hace renunciar. Y como si fuera poco, muchas cosas nos parecen demasiado difíciles o imposibles de lograr. No creemos contar con las habilidades para llevar a cabo las tareas que hacen que el negocio funcione. Y la verdad es que cuando algo te parece imposible, a menudo lo haces a medias o ni siquiera lo intentas. Dejas que el temor y la inseguridad se apoderen de ti. En cierto sentido tiras la toalla antes de haber comenzado. Entonces, cuando las cosas no funcionan, dices: “Ves, te dije que no lo lograría. ¡Yo sabía que era imposible! ¡Sabía que esto no era para mí!” Esa es la famosa profecía autorrealizada.

            “El temor a fracasar jamás debe dictaminar tus decisiones”

            He aquí tres maneras de evitar llegar a esa situación donde parece que la única opción es renunciar:

             

            1. Ante una nueva tarea en tu negocio, antes de decir “imposible”, o antes de renunciar, tómate un momento para pensarlo y formúlate algunas preguntas importantes como por ejemplo: ¿Cómo puedo ser más eficiente en la realización de esta tarea? ¿Cuáles de mis talentos y habilidades me ayudarán a desempeñar mejor esta labor? ¿Cómo hago para lograr que esto sea mejor la próxima vez? ¿Cómo voy a obtener los resultados que busco?” No trabajes sin evaluar y reevaluar con cierta periodicidad lo que estás haciendo
            2. Yo sé que es fácil decir, “nunca te des por vencido. ¡Nunca, nunca, nunca! Pero, ¿cómo llevas este gran llamado a la práctica? Lo primero que debes hacer es tomar la decisión de que los fracasos y las caídas no dictaminarán si renuncias o continúas con tu proyecto. Recuerda que un fracaso es solo una lección. Si aprendes de él, has ganado, pero, si a causa de él renuncias, no solo te habrás privado de aprender algo nuevo, sino que habrás desaprovechado la oportunidad de conocerte un poco mejor. No olvides el dicho japonés que dice: “No importa que te caigas siete veces mientras que te levantes ocho”.
            3. El temor a fracasar jamás debe dictaminar tus decisiones. Puesto que muchas de las actividades del negocio son nuevas, es posible que en un comienzo muchas de ellas te produzcan miedo y ansiedad. A lo mejor creas que no cuentas con el talento ni las habilidades para llevarlas a cabo. No obstante, ten presente que pese a que el talento es importante, es la práctica la que maximizará la capacidad que tengas, ya que el talento sin disciplina es poco útil. Y esa práctica incluye una que otra caída.

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            Dos pasos claves para estar seguro de saber cuál es tu norte https://camilocruz.com/dos-pasos-claves-para-estar-seguro-de-saber-cual-es-tu-norte/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=dos-pasos-claves-para-estar-seguro-de-saber-cual-es-tu-norte Thu, 10 Feb 2022 20:54:29 +0000 https://camilocruz.com/?p=7844 The post Dos pasos claves para estar seguro de saber cuál es tu norte appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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            Dos pasos claves para estar seguro de saber cuál es tu norte

            ¿Cuál es tu norte? Seguramente alguna vez habrás escuchado esta pregunta refiriéndose a saber la dirección en la que te estás moviendo personal o profesionalmente, las metas y objetivos que persigues o el significado que has decidido darle a tu vida.

            Durante siglos, los marineros navegaban los mares guiados por la estrella polar, dada su cercanía al polo norte celeste y la consistencia de su posición. El saber en todo momento la posición del norte, les permitía a los navegantes trazar la trayectoria a seguir y realizar cualquier tipo de corrección necesaria en el rumbo de la embarcación.

            Así mismo, en un mundo tan cambiante, es vital contar con un norte fijo, con principios y valores que nos orienten y nos ayuden a tomar las decisiones correctas, especialmente en los momentos más difíciles.

            “Comienza por definir tu misión y propósito de vida. “

            En una encuesta realizada con un grupo de emprendedores que contemplaba la idea de empezar su propia empresa se encontró que una de las razones que con mayor frecuencia los motiva a querer ser sus propios jefes es la independencia. Esa autonomía sobre sus acciones es algo que valoran mucho todos los que desean hacer la transición de empleados a empresarios. Para ellos, la libertad de elección, la autorrealización y el mayor control sobre su destino, son valores que gozan de gran prioridad en su vida.

            Cuando tienes un empleo tu jefe planea y ordena las actividades que debes realizar. Es él quien organiza y dispone de tu tiempo como más le convenga a él. Si no ejecutas las tareas asignadas de acuerdo a lo esperado hay consecuencias, sanciones disciplinarias e incluso es posible que llegues a perder tu trabajo. ¿Por qué? Porque los ingresos y el bienestar económico de su empresa depende de que tú produzcas resultados.

            ¿Cuál es tu norte? Seguramente alguna vez habrás escuchado esta pregunta refiriéndose a saber la dirección en la que te estás moviendo personal o profesionalmente, las metas y objetivos que persigues o el significado que has decidido darle a tu vida.

            Durante siglos, los marineros navegaban los mares guiados por la estrella polar, dada su cercanía al polo norte celeste y la consistencia de su posición. El saber en todo momento la posición del norte, les permitía a los navegantes trazar la trayectoria a seguir y realizar cualquier tipo de corrección necesaria en el rumbo de la embarcación.

            Así mismo, en un mundo tan cambiante, es vital contar con un norte fijo, con principios y valores que nos orienten y nos ayuden a tomar las decisiones correctas, especialmente en los momentos más difíciles.

            “Comienza por definir tu misión y propósito de vida. “

            En una encuesta realizada con un grupo de emprendedores que contemplaba la idea de empezar su propia empresa se encontró que una de las razones que con mayor frecuencia los motiva a querer ser sus propios jefes es la independencia. Esa autonomía sobre sus acciones es algo que valoran mucho todos los que desean hacer la transición de empleados a empresarios. Para ellos, la libertad de elección, la autorrealización y el mayor control sobre su destino, son valores que gozan de gran prioridad en su vida.

            Cuando tienes un empleo tu jefe planea y ordena las actividades que debes realizar. Es él quien organiza y dispone de tu tiempo como más le convenga a él. Si no ejecutas las tareas asignadas de acuerdo a lo esperado hay consecuencias, sanciones disciplinarias e incluso es posible que llegues a perder tu trabajo. ¿Por qué? Porque los ingresos y el bienestar económico de su empresa depende de que tú produzcas resultados.

            ¿Cómo logramos identificar nuestro norte? He aquí dos pasos que te ayudarán a hacerlo:

            1. Comienza por definir tu misión y propósito de vida.

            Nuestra misión de vida es el eje central que guía nuestras decisiones, nos ayuda a sentar metas y nos sirve para asignar prioridades. Si no tenemos claridad al respecto, pueden suscitarse conflictos entre nuestras diferentes metas. Cuando esto ocurre, es posible trabajar arduamente durante años, sólo para descubrir que lo que hemos logrado no nos ha traído la satisfacción personal que buscábamos. En ocasiones, inclusive, descubrimos con tristeza que nuestro trabajo nos alejó de lo que verdaderamente deseábamos y nos llevó en dirección opuesta a nuestros sueños.

            Detente un momento y asegúrate que los pasos que estás dando te conducen al lugar a donde deseas llegar. Determina cuál es tu propósito de vida. Esta visión será la encargada de ayudarte a validar las metas y sueños que te propones perseguir.

            “Por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.”

            Walt Disney resumió su misión en estas simples palabras: “Hacer feliz a la gente”. Gandhi la expresó así: “Por medios pacíficos lucharé incansablemente contra las injusticias”. En mi caso, yo he definido mi misión de vida de la siguiente manera: “Influir positivamente en la vida de otros seres humanos, llevando con entusiasmo un mensaje de optimismo y esperanza, y mostrando con mi ejemplo que es posible vivir una vida balanceada, plena y feliz”.  

            ¿Cuál es tu visión sobre lo que deseas que tu vida represente?

            Pero, cuidado, no te dejes influenciar por lo que acabas de leer. Recuerda que deben ser tu misión y propósito personal de vida. Escríbela en términos simples y no pierdas tiempo buscando expresiones grandilocuentes y palabras pomposas para expresarlos. Tampoco pienses que tienes que salvar al mundo o descubrir la cura para todas las enfermedades; simplemente, asegúrate que lo que escribes representa lo que crees y por lo que estás dispuesto a dar tu vida, porque si aún no lo has adivinado, por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.

            “Quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.”

            1. Identifica los sueños y metas que quieres hacer realidad.

            El ser conscientes de nuestros sueños y deseos no nos garantiza que los obtendremos. Pero quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.

            Walt Disney solía decir: “Todo empieza con un sueño, suéñalo y podrás lograrlo”.  Si el sueño que escojas puede convertirse en realidad, ¿por qué conformarse con sueños pequeños y contentarse con poco cuando la vida tiene tanto que ofrecer? Sueña en grande.

            Cierra los ojos por un momento y trata de visualizar dónde desearías encontrarte dentro de cinco o diez años. ¿Qué desearías estar haciendo? ¿Qué clase de trabajo te gustaría estar desempeñando? ¿Preferirías tener tu propia empresa? ¿Qué tipo de actividad recreativa practicas? ¿Qué nuevas habilidades anhelas adquirir? ¿En qué clase de actividades comunitarias participas? ¿Qué lugares del mundo quisieras visitar?

            Dedica cuanto tiempo sea necesario a identificar y escribir tu proopósito de vida, tus metas, grandes y pequeñas, a largo y a corto plazo, tus sueños importantes y no tan importantes, tus aspiraciones profesionales, personales y familiares. Pero se claro, recuerda que metas borrosas dan resultados borrosos. Escribe todo aquello que deseas lograr, sin importar cuál sea el precio a pagar o qué tan realizable o irreal te pueda parecer hoy.

            Una vez hagas esto, podrás decir con certeza que sabes cuál es tu norte.

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            ¿Cómo logramos identificar nuestro norte? He aquí dos pasos que te ayudarán a hacerlo:

            1. Comienza por definir tu misión y propósito de vida.

            Nuestra misión de vida es el eje central que guía nuestras decisiones, nos ayuda a sentar metas y nos sirve para asignar prioridades. Si no tenemos claridad al respecto, pueden suscitarse conflictos entre nuestras diferentes metas. Cuando esto ocurre, es posible trabajar arduamente durante años, sólo para descubrir que lo que hemos logrado no nos ha traído la satisfacción personal que buscábamos. En ocasiones, inclusive, descubrimos con tristeza que nuestro trabajo nos alejó de lo que verdaderamente deseábamos y nos llevó en dirección opuesta a nuestros sueños.

            Detente un momento y asegúrate que los pasos que estás dando te conducen al lugar a donde deseas llegar. Determina cuál es tu propósito de vida. Esta visión será la encargada de ayudarte a validar las metas y sueños que te propones perseguir.

            “Por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.”

            Walt Disney resumió su misión en estas simples palabras: “Hacer feliz a la gente”. Gandhi la expresó así: “Por medios pacíficos lucharé incansablemente contra las injusticias”. En mi caso, yo he definido mi misión de vida de la siguiente manera: “Influir positivamente en la vida de otros seres humanos, llevando con entusiasmo un mensaje de optimismo y esperanza, y mostrando con mi ejemplo que es posible vivir una vida balanceada, plena y feliz”.  

            ¿Cuál es tu visión sobre lo que deseas que tu vida represente?

            Pero, cuidado, no te dejes influenciar por lo que acabas de leer. Recuerda que deben ser tu misión y propósito personal de vida. Escríbela en términos simples y no pierdas tiempo buscando expresiones grandilocuentes y palabras pomposas para expresarlos. Tampoco pienses que tienes que salvar al mundo o descubrir la cura para todas las enfermedades; simplemente, asegúrate que lo que escribes representa lo que crees y por lo que estás dispuesto a dar tu vida, porque si aún no lo has adivinado, por esa misión vas a dar tu vida… día a día y minuto a minuto.

            “Quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.”

            1. Identifica los sueños y metas que quieres hacer realidad.

            El ser conscientes de nuestros sueños y deseos no nos garantiza que los obtendremos. Pero quienes ni siquiera se atreven a buscar claridad sobre lo que desean alcanzar, pueden tener la seguridad de que nunca lo conseguirán.

            Walt Disney solía decir: “Todo empieza con un sueño, suéñalo y podrás lograrlo”.  Si el sueño que escojas puede convertirse en realidad, ¿por qué conformarse con sueños pequeños y contentarse con poco cuando la vida tiene tanto que ofrecer? Sueña en grande.

            Cierra los ojos por un momento y trata de visualizar dónde desearías encontrarte dentro de cinco o diez años. ¿Qué desearías estar haciendo? ¿Qué clase de trabajo te gustaría estar desempeñando? ¿Preferirías tener tu propia empresa? ¿Qué tipo de actividad recreativa practicas? ¿Qué nuevas habilidades anhelas adquirir? ¿En qué clase de actividades comunitarias participas? ¿Qué lugares del mundo quisieras visitar?

            Dedica cuanto tiempo sea necesario a identificar y escribir tu propósito de vida, tus metas, grandes y pequeñas, a largo y a corto plazo, tus sueños importantes y no tan importantes, tus aspiraciones profesionales, personales y familiares. Pero se claro, recuerda que metas borrosas dan resultados borrosos. Escribe todo aquello que deseas lograr, sin importar cuál sea el precio a pagar o qué tan realizable o irreal te pueda parecer hoy.

            Una vez hagas esto, podrás decir con certeza que sabes cuál es tu norte.

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            ¿Eres consciente de todas las responsabilidades que vienen con ser tu propio jefe? https://camilocruz.com/eres-consciente-de-todas-las-responsabilidades-que-vienen-con-ser-tu-propio-jefe/?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=eres-consciente-de-todas-las-responsabilidades-que-vienen-con-ser-tu-propio-jefe Wed, 08 Dec 2021 19:17:20 +0000 https://camilocruz.com/?p=7207 The post ¿Eres consciente de todas las responsabilidades que vienen con ser tu propio jefe? appeared first on Dr. Camilo Cruz.

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            ¿Eres consciente de todas las responsabilidades que vienen con ser tu propio jefe?

            Existen numerosas adicciones cuyos efectos son apreciables a simple vista: las drogas, el alcohol, el cigarrillo. Sin embargo, hay otras cuyos estragos no siempre se logran percibir tan fácilmente.

            Estoy convencido, por ejemplo, de que muchas de las personas que en algún momento consideraron la idea de empezar un negocio propio continúan atadas a un empleo que odian debido a que son “adictas” al cheque de su paga mensual. No conciben la idea de vivir sin la seguridad de saber que al final del mes recibirán el pago de su salario. Es triste, pero el temor a no contar con ese sueldo fijo hace que individuos con gran talento y capacidad para los negocios no den el primer paso hacia la creación de su propia empresa. 

            Sin duda, el ser tu propio jefe acarrea un gran número de retos y responsabilidades que no todo el mundo está dispuesto a encarar.

            “Sin duda, el ser tu propio jefe acarrea un gran número de retos y responsabilidades que no todo el mundo está dispuesto a encarar.”

            En una encuesta realizada con un grupo de emprendedores que contemplaba la idea de empezar su propia empresa se encontró que una de las razones que con mayor frecuencia los motiva a querer ser sus propios jefes es la independencia. Esa autonomía sobre sus acciones es algo que valoran mucho todos los que desean hacer la transición de empleados a empresarios. Para ellos, la libertad de elección, la autorrealización y el mayor control sobre su destino, son valores que gozan de gran prioridad en su vida.

            Cuando tienes un empleo tu jefe planea y ordena las actividades que debes realizar. Es él quien organiza y dispone de tu tiempo como más le convenga a él. Si no ejecutas las tareas asignadas de acuerdo a lo esperado hay consecuencias, sanciones disciplinarias e incluso es posible que llegues a perder tu trabajo. ¿Por qué? Porque los ingresos y el bienestar económico de su empresa depende de que tú produzcas resultados.

            Ahora bien, es muy posible que la idea de ser tu propio jefe te lleve a creer que eres libre de organizarte como quieras, que tienes total control sobre tu tiempo y no necesitas preocuparte demasiado por producir resultados, aumentar las ventas o generar ingresos, ya que es tu negocio y si no produces ahora, ya lo harás más adelante. No te engañes, recuerda que ahora la tarea de organizar, planear y priorizar recae sobre ti y que si los objetivos no se cumplen también habrá consecuencias.

            Si quieres construir un negocio exitoso, evita caer en el error en el que caen algunos emprendedores para quienes el “ser su propio jefe” se convierte en un arma de doble filo. Al no tener a alguien más que los dirija y supervise, tienden a relajarse, se acostumbran a trabajar sin planes ni metas específicas, posponen aquellas actividades que presenten alguna dificultad y se dedican a hacer solo lo que se les facilita y no los obliga a salir de su zona de comodidad.

            “No te engañes, recuerda que ahora la tarea de organizar, planear y priorizar recae sobre ti y que si los objetivos no se cumplen también habrá consecuencias”

            Es claro que si no trabajas con disciplina, con metas a corto y largo plazo, exigiendo resultados precisos y medibles de tu esfuerzo, entendiendo que lo que tienes entre manos es un negocio que necesita producir ganancias y no un pasatiempo o una distracción, la vida de tu negocio será muy breve. 

            ¿Te encuentras a menudo cuestionando el precio a pagar por el éxito de tu empresa? Si has respondido de manera afirmativa a esta pregunta, toma unos minutos para identificar de nuevo las razones que te llevaron a ser tu propio jefe.

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