La gran trampa de “ser realista”

Si aceptas que eres pesimista, negativo y amargado, es posible que, tarde o temprano, decidas que necesitas cambiar dicha actitud y optes por buscar ayuda para hacerlo. Sin embargo, si crees que sólo estás siendo realista, lo más probable es que no sientas la necesidad de cambiar. Después de todo, ser realista es tener los pies sobre la tierra y ver las cosas tal como son —o por lo menos eso es lo que los realistas dicen—. No obstante, si observas con cuidado, te darás cuenta que las denominadas “personas realistas” tienden a ser siempre pesimistas y a tener bajas expectativas. Y esto, no sólo les impide ver su propio pesimismo, sino que actúa como un lente a través del cual ven e interpretan el mundo que los rodea.

Es simple, si te pones unos lentes oscuros, todo lo vas a ver oscuro. Si utilizas unos lentes de color verde, todo lo verás verdoso. De la misma manera, los pesimistas tienden a enfocarse en los problemas y no en las soluciones. Ven con mayor claridad sus debilidades que sus fortalezas, y suelen tener expectativas mucho más bajas que la persona exitosa. Su pesimismo es el lente a través del cual observan y evalúan el mundo que los rodea. Y no es que hayan nacido así, su pesimismo es un comportamiento aprendido.

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