¿Por qué unas personas triunfan y otras no?

Cuando alguien logra una gran meta, es común escuchar cosas como: “¡Qué suerte tuvo! ¡A aquel le tocó fácil! ¡Le llegó en bandeja de plata! ¡La suerte estuvo de su lado!” Pero lo cierto es que, pese a que muchos aún crean que el éxito es el resultado de la suerte, de la coincidencia o de la buena partida que nos haya jugado la vida, la verdad es que el éxito es la consecuencia de un plan de acción desarrollado y puesto en marcha a propósito. Y ese plan comienza con un conocimiento claro y preciso de las metas y objetivos que deseamos alcanzar en cada una de nuestras áreas.

Pero ahí no para. Es vital convertir estas metas en planes de acción concretos y traducir estos planes en actividades que podamos realizar cada día, en acciones que podamos comenzar a realizar ya mismo. Ahí esta la diferencia entre los que triunfan y los que no. Los dos pueden tener sueños, pueden desear triunfar y hasta contar con un plan de metas. Pero la acción es la que hace la gran diferencia. Nada sucede, nada cambia, a menos que actuemos de manera decidida.

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