¿Qué hacer cuando hay tanto por hacer?

Muchas personas viven permanentemente agobiadas por la multitud de actividades de dudosa relevancia que saturan sus días y que les quitan espacio para sí mismas. Les angustia la posibilidad de estar desperdiciando su vida en el trabajo o la relación equivocados, y una crítica es suficiente para hacerles renunciar a sus objetivos o dudar de los propósitos que se han trazado.

¿Te has puesto a pensar cómo transcurriría tu vida si antes de llevar a cabo la multitud de actividades que suelen ocupar cada minuto de tu día, pudieras determinar con absoluta certeza la actividad que agregará mayor valor a ese día y te proporcionará más satisfacción? ¿Cómo afectaría tu productividad personal el poder enforcar en ella todo tu esfuerzo? Lamentablemente la mayoría de nosotros actuamos, sin saber si lo que estamos haciendo nos está acercando a nuestras metas o no. Perseguimos sueños que otros creen que debemos perseguir sólo para descubrir más adelante que no eran lo que buscábamos. Al final de cada jornada, exhaustos por la cantidad de tareas, quehaceres y diligencias que han ocupado cada segundo de nuestro tiempo, nos preguntamos: “¿Qué hice hoy?”, mientras contemplamos con desasosiego que mañana tendremos otro día de lo mismo.

Es importante entender que cuando somos incapaces de enfocar nuestro esfuerzo en el logro de un objetivo claro, nuestro trabajo suele ser ineficiente e improductivo. Solo si logramos enfocar nuestras acciones podremos lograr resultados extraordinarios.

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