Muchas personas equívocamente empiezan tratando de discernir cómo van a lograr sus metas, cuando ellas son aún un montón de ideas borrosas y difusas. No logran entender que, como veremos más adelante, las metas borrosas sólo pueden producir resultados borrosos. Sin embargo, cuando defines con claridad lo que deseas de la vida, encuentras que muchas veces la vida está dispuesta a darte mucho más de lo que habías pedido o creías posible.

Todos tenemos sueños. Nuestros sueños son, sin duda, el combustible que mantiene ágil nuestro andar. Ellos deberían ser la razón por la cual nos levantamos en la mañana y salimos a trabajar. El problema es que a veces nos enfocamos tanto en las necesidades básicas que nos olvidamos de nuestros sueños. Tan preocupados estamos en sobrevivir que nos olvidamos de vivir.

No permitas que esto te ocurra. Toma el tiempo necesario para identificarlos con claridad, y escríbelos donde los puedas leer con frecuencia. Si no los tienes, o si sólo son un montón de ideas difusas en tu mente, los resultados que obtengas serán igualmente vagos.

Haz una lista de todo aquello que deseas lograr a corto y largo plazo. ¿Qué te atreverías a intentar si supieras que es imposible fracasar? ¿Qué metas te atreverías a perseguir si tuvieras la plena certeza que lo que escojas lo vas a lograr, porque no hay manera de fracasar? Piensa en grande. Incluye tus sueños y metas personales, profesionales, familiares, espirituales y materiales. Piensa en todo lo que deseas llegar a ser, tener, realizar, o conocer. Escribe rápido, deja que las ideas fluyan de tu mente. Esta será tu “lista maestra de sueños”. Asegúrate de tenerla contigo en todo momento.

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